Isla Mujeres.- A la venta el poco terreno libre que quedaba en la Punta Sur, que prontamente se atiborrará de viviendas residenciales a orillas del mar, sin importar a los responsables de otorgar los permisos de construcción la precaria situación del cantil, debilitado por la acción de los elementos y el exceso de casas habitación.

No contentas administraciones anteriores con permitir la construcción de viviendas a lo largo del acceso a la Punta Sur en su lado derecho, obstruyendo en un principio y cerrando después por completo la vista de la Bahía de Mujeres, la actual toleró la venta de un amplio lote de terreno a la izquierda del camino de ingreso al parador turístico, ante el descontento de los isleños y buena parte de la comunidad extranjera radicada en el destino, incrédulos todos ellos ante lo que parece representar el fin del hermoso paisaje, que quedaría tapado con las construcciones.

No importa que toda la costa oriental de Isla Mujeres y, específicamente, los tramos de mayor altitud sobre el nivel del mar, haya sufrido los efectos de la fuerte erosión, que partes del cantil se desgajan y precipitan cada vez más a menudo, consecuencia de la proliferación de construcciones junto al mar, las autoridades le apuestan al desarrollo, aunque esto signifique desaparecer otra área verde y privar al turismo y gente local de la privilegiada vista que por muchos años se ha disfrutado en el parador, actualmente en proceso de remodelación.

Familias que residen en predios sobre la carretera al Garrafón prendieron desde hace mucho sus luces de alerta, justo cuando se comenzaron a construir a pie de carretera, muy cerca del mirador, varias viviendas particulares, a las que siguieron otra primera casa del lado del mar, justo a orilla del rústico camino de terracería que discurre muy cerca de la Punta Sur.

Pocas semanas después llegó un mayor número de albañiles, que actualmente trabajan en la edificación de varias casas habitación, en tanto que en una fachada se fijó una manta en la que se ofrecen lotes, sin especificar dimensiones, por la “módica” cantidad de 130 mil dólares estadounidenses.

Y ahora, se fijaron sendos cartelones que ponen a la venta el terreno que colinda con el mar Caribe, mismos que dan a entender claramente que la vocación del terreno es habitacional.

“El día que se venda ese predio se consumará otro nuevo atentado ecológico y contra la misma población, en pro del desarrollo que supuestamente debiera ser sustentable, pero que no lo es en lo absoluto, un desarrollo que pone en riesgo los acantilados y nos priva de las hermosas vistas que hemos disfrutado durante años”, expresó la señora Ana, quien radica cerca de la Punta Sur desde hace varios años.

Fuente: PORESTO

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