A quien corresponda: 

Pasan desapercibidos, quienes vamos al bulevar bahía a degustar alimentos, tomar aire fresco, hacer ejercicio, o embriagarnos, no los notamos tal vez, los registramos en nuestro subconsciente.

Los jóvenes que venden golosinas en canastas son chiapanecos.

¿Por qué las autoridades permiten ese tipo de comercio ambulante en nuestra ciudad? Eso me pregunto mi amigo Elias y veinte mil respuestas me vinieron a la cabeza, porque este problema de empleo es como el de las jóvenes chiapanecas con sus hijos.

Lo cierto que algún vividor comerciante las y los a trajo a nuestro estado y nuestro gobierno no hace nada por evitarlo aunque debiera pugnar por hacer valer los derechos laborales, vigilar no se a que dependencia competa en que condiciones viven estos de origen indígena.

Desde las seis de la tarde  cuando estos jóvenes de entre 17 a 20 años los puede ver en el bulevar andan de dos en dos cada uno con su canasta llena de golosinas, es en bicicletas que se transporta la mayoría. Y hasta por la una de la madrugada aun andan vendiendo.

Me dijo Elias tratamos de que nuestra gente chetumaleña no haga ese tipo de labor denigrante, y el gobierno deja que gente sin escrúpulos traiga a estos chiapanecos a explotarlos aquí, y no les interesa la imagen que se llevan los turistas de cómo se trata a los indígenas en nuestra tierra, de verdad Blanquis no se porque no acaban con esta situación que solo margina y hunde en la pobreza a los chiapanecos estos.

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