En Cancún no existe un registro oficial de los centros de atención telefónica para ofrecer servicios o productos, mejor conocidos como “Call Centers”, los cuales pueden ser operados desde cualquier domicilio sin que sean dados de alta como comercios.

Uno de los riesgos que hay en esta falta de regulación es que los datos personales, que son comprados por estos centros de atención telefónica, sean utilizados no sólo para la venta de servicios o productos, sino también para cometer extorsiones y otros delitos de tipo cibernético.

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Recientemente en Cancún, estos centros de operaciones telefónicas se han visto inmiscuidos en acciones delictivas en las que las autoridades han tenido que intervenir.

Al no haber ninguna regulación de estos lugares, se desconoce si son operados directamente por grupos delictivos, o si los propietarios tienen alguna relación con ellos.

Diariamente pueden encontrarse, en sitios digitales, cientos de ofertas laborales para trabajar en un centro de atención telefónica, conocidos como “Call Centers”.

Los requisitos para trabajar en ellos son mínimos, y sólo algunos piden como requisito extra hablar el idioma inglés con fluidez.

Pero además de que no se requiere de mucho para trabajar en un Call Center, en México no se necesita de un permiso especial para establecer un centro de operaciones que realice o reciba llamadas telefónicas en gran número, y prácticamente cualquier persona puede abrir un Call Center, inclusive en su propio hogar.

Lo único que se necesita es contar con un espacio que puede ser cualquier vivienda, mobiliario especial, computadoras, teléfonos, y lo más costoso sería el software para administrar la base de datos, con un precio de alrededor de 69 dólares al mes.

En su mayoría, los Call Center funcionan como centros de subcontratación especializados para bancos, compañías de telefonía móvil, encuestadoras, partidos políticos, cadenas de hoteles o de cualquier giro que se pueda pensar.

Aunque en México sí existe legislación en materia referente a la protección de datos personales, así como organismos que se encargan del cumplimiento de la norma, existe la compra y venta de bases de datos obtenidas de manera ilícita.

Es esta parte la que lleva a que desde esos sitios se cometan ilícitos como extorsiones telefónicas, fraudes y secuestros “virtuales”, entre otros.

Recientemente en Cancún, salieron a relucir las irregularidades que se cometen en estos centros de atención telefónica, en los que ninguna autoridad ha puesto especial atención.

En julio de este año, 30 personas, en su mayoría jóvenes, incluso menores de edad, fueron secuestradas por integrantes de un grupo delictivo, que fueron detenidos después en medio de un operativo implementado por autoridades de los tres niveles de gobierno.

Hasta la fecha, el propietario del Call Center ubicado en el fraccionamiento Santa Fe no ha sido localizado por las autoridades ministeriales y el lugar permanece cerrado, aunque sin ningún sello de la autoridad ministerial y sin vigilancia policíaca.

La mañana del viernes, otro Call Center, ubicado en la Supermanzana 50, fue cateado por elementos de la Guardia Nacional y la Policía Estatal, en donde fueron detenidas 10 personas que ahí laboraban, que después fueron liberadas.

En ambos casos, se desconoce a ciencia cierta cuál era la actividad “comercial” que se realizaba en ellos, y quién está detrás de este lucrativo negocio.

Fuente: PORESTO

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