Entrenar el cerebro de los más pequeños constituirá la base de su fortaleza y confianza en el futuro.

La mente es ese poderoso músculo que necesita de un entrenamiento continuo para conseguir todos nuestros propósitos en la vida. Y, quizás, cuando hablamos de crianza, aún más, pues el reto no solo es que los adultos nos mantengamos emocional y físicamente fuertes, sino conseguir trasladar a los niños las herramientas necesarias para que, desde muy pequeños, comiencen a desarrollar la mejor versión mental de sí mismos. Y hoy en día, además, a un ritmo más acelerado, lleno de cambios constantes y rápidos que requieren de medidas más veloces y eficaces.

Así, desde que los niños comienzan a comunicarse de forma intencional, normalmente, entre los tres y los seis años, deben comenzar a atender a su salud mental y a ser conscientes y reconocer sus reacciones y emociones. Para Amy Morin, psicóloga y terapeuta familiar, experta en fortaleza mental y reconocida internacionalmente por su superventas “13 cosas que las personas mentalmente fuertes no hacen”, las claves para educar a niños mentalmente fuertes son, en resumen, estas cinco:

1. Establecer como prioridad el cuidado de la mente

El entrenamiento mental es la clave para la consecución de los objetivos, no solo para los niños, sino también los adultos. A partir de aquí, al igual que les dictamos a los niños cuando es la hora del baño, de vestirse o de lavarse los dientes, la psicóloga recomienda un espacio de tiempo para entrenar la fortaleza mental. ¿Cómo? Practicar la gratitud en familia o centrarse en el momento presente, y sin agobios, constituye el primer paso, más allá de tener claro cuando es necesaria la visita a un psicólogo en el caso de que se pudiera requerir.

Además, y según Morin, tener presente en todo momento estos cuidados es un gran paso hacia la mejora de la autodisciplina, la gratificación tardía, la agilidad o la perseverancia. Estas claves son para ayudar a los niños a interiorizarlas desde pequeños, y a que ellos mismos las puedan experimentar mejor para sus propios propósitos en el futuro.

2. Hablar siempre de sentimientos y verbalizar esta palabra

Este es el punto más relevante porque constituye el más efectivo a la hora de lograr fortaleza mental, pero quizás sea el más complejo de todos. Aparte de “enfadado”, “contento” o “emocionado”, la experta asegura que la mayoría de los padres rara vez mencionan la palabra sentimientos y, en consecuencia, los niños no están aprendiendo a identificarlos ni a adquirir las habilidades necesarias para enfrentarlos.

“Hablar sobre cómo sus emociones se involucran en sus decisiones y enseñarles de manera proactiva a manejarlas saludablemente, resulta crucial para tratar sus conflictos diarios”, expone.

3. Involucrarles en la resolución de algunos problemas para construir una mayor fuerza mental en familia

Todos necesitamos fuerza mental en la vida, por lo que a los más pequeños hay que dejarles que experimenten algunos de los problemas familiares en los que puedan estar involucrados para que, precisamente, se impliquen, participen y colaboren en su resolución. Esta una de las mejores estrategias para volverse más fuertes, no solo los niños, sino convertir los posibles errores, en momentos de enseñanza y aprendizaje.

Existen numerosos estudios que muestran que el 60 por ciento de los estudiantes universitarios dicen que han sido preparados académicamente para la universidad, pero no preparados emocionalmente. Una tendencia, que además, y según una encuesta realizada en 2015 por el Center for Collegiate Mental Health (CCMH) cada vez son más los estudiantes que buscan tratamiento para la ansiedad o la depresión, datos alarmantes que esclarecen la vital importancia de construir la fuerza mental en el núcleo familiar y escolar.

4. Enseñarles a pensar de manera realista

Cuando tu hijo expresa dudas respecto de sí mismo, y comenta, por ejemplo “No soy capaz de hablar en público en clase”, o expresan una culpa excesiva, hablan de forma catastrófica o tienen pensamientos muy negativos, una estrategia es enseñarles a pensar de manera diferente o no tan dramática ¿Cómo?

Amy Morin asegura que se les debe explicar que sus pensamientos no siempre son verdaderos, y probar que su cerebro está equivocado. “Muéstrele a su hijo que no siempre escuchas tu tampoco a tu cerebro y que también le dices, desde la serenidad, cosas como “Hoy voy a intentar hablar en público, lo conseguiré”. De esta forma, se les traslada la idea de que nada es estático, todo, con intención, siempre puede variar y cambiar.

5. Sé un modelo para realizar acciones positivas

Los niños necesitan saber que pueden comportarse, a veces, en contra de sus sentimientos, pero sin omitirlos, por supuesto. De hecho, su comportamiento puede cambiar sus propios sentimientos, y si, por ejemplo, han tenido un mal día en el colegio, siempre se puede elegir hacer algo que le haga sentir mucho mejor y distraerse.

Así, al igual que en el punto anterior, la clave está en intentar ser un buen ejemplo a seguir y mostrarle a su hijo que, a veces, uno mismo puede comportarse en contra de sus propios sentimientos, por muy desagradables que sean.

Fuente. El País.

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