El mexicano con más participaciones con la selección de su país (178) asegura que la Copa Confederaciones que ganaron a Brasil en 1999 fue el punto de ruptura del fútbol local

Era una noche atípica en el estadio Azteca. Se jugaba la final de la naciente Copa Confederaciones de la FIFA. México contra Brasil. Las apuestas estaban con un juvenil equipo brasileño liderado por Zé Roberto, Ronaldinho y Dida. Esa vez, en agosto de 1999, los mexicanos dejaron atrás los miedos frente a la canarinha. No hubo complejos para ganarlo 4-3 y concretar el gran y solitario logro de la selección absoluta. Este domingo empieza el trajín para repetirlo en Rusia.

“El partido fue espectacular. Llevábamos cierta ventaja [2-0], nos alcanzó Brasil, y se dio una buena actuación al ganarlo 4-3. Los aficionados se metieron de lleno. Por momentos lo sufríamos y pensábamos que nos iban a ganar”, recuerda el exfutbolista Claudio Suárez, el mexicano con más participaciones con su selección al sumar 178. “Para mí fue la mejor experiencia en mi carrera. En su momento no le daban el valor. Los primeros partidos [contra Arabia Saudita, Egipto y Bolivia] recibimos muchas críticas. No ganábamos con espectáculo”, añade.

El equipo de México tenía las maletas recién desempacadas luego de jugar la Copa América en Paraguay. En ese torneo terminaron como terceros, por debajo de Brasil y Uruguay. El tri estaba dirigido por Manuel Lapuente, las figuras de aquel equipo eran Jorge Campos, Cuauhtémoc Blanco, Claudio Suárez y un veinteañero Rafa Márquez. Antes de encarar a los brasileños tuvieron que vencer con un gol de oro de Blanco en tiempos extra a Estados Unidos. En la final el futbolista con nombre de emperador azteca fue el cerebro del campo gracias a su picardía.

“En ese entonces estaba surgiendo Ronaldinho, de quien no sabíamos nada. Nos hizo mucho daño desde las bandas. Lapuente era un estratega muy defensivo, pero si revisas la alineación de la final fue muy ofensivo. Márquez y yo éramos los centrales, nos sumábamos al ataque. La clave fue no especular”, menciona Suárez nacido en Texcoco, Estado de México. “Es nuestro mayor galardón. En Copa América hemos sido segundo lugar y la Copa Oro… Es de nuestra zona”.

El triunfo de la Confederaciones fue tomado con mesura por el tricolor. “Festejamos como locos en el estadio. Regresamos a nuestra concentración, en Cuernavaca (Morelos). La gente sí celebró como loca, se fueron al Ángel de la Independencia, el monumento emblemático en la Ciudad de México]. Para nosotros fue normal. El festejo más impresionante que me tocó ver fue tras quedar subcampeones en la Copa América. Nos hicieron dar un desfile, parecíamos el Papa. ¡Imagínate si hubiéramos ganado!”, opina Claudio Suárez, quien emergió de los equipos inferiores de Pumas.

El pupilo Márquez

Suárez coincidió con Rafa Márquez y él lo cobijó en la zona central. “A mí me respetaba mucho. Todo lo que le decía me hacía caso. Ahorita no me hace tanto caso. Antes le pedía que me hablara y gritara aunque yo fuera el titular. Rafa se soltó. Antes de la Confederaciones nos comentó a Campos y a mí que tenía dudas de irse al Mónaco. Le dije ‘¡vete! Si no la haces te regresas y ya’. Y mira todo lo que hizo, es el mejor jugador de México”, menciona.

−Si Márquez fue su heredero, ¿quién reemplazará al exjugador del Barcelona? − se le pregunta a Suárez

−El tema pasa más por el liderazgo. México tiene una gran defensa. Héctor Moreno por algo llegará a la Roma. Diego Reyes está en buen nivel, Oswaldo Alanís fue campeón de liga y hasta Salcedo, quien se adaptó en la Fiorentina como lateral. La defensa requiere que se repita un once inicial para que tengan coordinación. ¿Hay alguien que se parezca a Rafa? Es difícil porque él no solo es un gran marcador, sino tiene mucha salida, trazos largos. ¿Alguien tiene eso? No − contesta.

Este año el tri está ubicado en un grupo espinoso en la Copa Confederaciones junto con el campeón de Europa, Portugal; el de Oceanía, Nueva Zelanda y el anfitrión, Rusia. La meta es clasificar a semifinales. “México está en un buen momento en cuanto a resultados. Pero en cuanto al tema futbolístico de repente nos genera dudas. Sobre todo, en el último partido frente a Estados Unidos [empate 1-1], como que nos quedamos con titubeos”.

Para Claudio Suárez el principal problema de México es la rotación de jugadores que ha sido el sello de la gestión del seleccionador Juan Carlos Osorio. “Me preocupa que no haya una continuidad en el cuadro titular. Yo que jugué más de 20 años sé que cuesta, para eso son los entrenamientos para coordinarse bien. Es una incógnita el planteamiento y eso genera desconfianza en el jugar, aunque ellos digan que no. Cuando te enfrentas a un rival que está bien trabajado te puede meter en problemas como fue con el famoso 0-7 frente a Chile”.

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