Después de los problemas de inseguridad, los delitos ambientales son los hechos que más dañan la imagen de Quintana Roo y la zona norte del estado, es un ejemplo mundial de que “con una maleta llena de dinero” se puede devastar y afectar el medio ambiente para construir un hotel de lujo o cualquier otro proyecto sin los permisos conducentes, pues todo quedará impune.

En los últimos años, tanto la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) como la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Quintana Roo, se han convertido en las dependencias más corruptas al solapar constantes delitos ambientales, en una situación que se puede ver a simple vista tanto en la Zona Hotelera de Cancún como en prácticamente toda la entidad.

De hecho, en el 2007, quien fungía como delegado de la Semarnat en Quintana Roo, Carlos Rafael Muñoz Berzunza, fue cesado de su cargo en un acto público, por el entonces presidente Felipe Calderón, por ser responsable de solapar la destrucción de mangle en la zona hoy conocida como Malecón Tajamar.

Eso, demuestra la enorme corrupción que sigue habiendo en las dependencias ambientales donde empresarios y desarrolladores, aplican la de “más vale pedir perdón que pedir permisos”.

Es decir, prefieren pagar algunas multas que sacar los permisos que por las condiciones del proyecto que ejecutan, muy difícilmente los obtendrían de manera lícita.

Hace poco, el actual titular de la Secretaría del Medio Ambiente (SEMA) del gobierno del Estado, Alfredo Arellano Guillermo, dijo que parte de lo que resta competitividad a Quintana Roo es la inseguridad y la sustentabilidad ambiental.

“No obstante somos el número ocho en recepción de turistas internacionales a nivel del mundo, ocupamos como país el lugar número 22 en competitividad turística y parte de lo que nos resta competitividad son dos temas principalmente que tenemos como son la inseguridad y la sostenibilidad ambiental”, explicó.

Es que, de acuerdo con expertos en temas ambientales, de manera impune se encuentran la casi totalidad de los delitos ambientales en Quintana Roo cometidos por la corrupción pública y empresarial.

Incluso refieren que Cancún es un ejemplo mundial donde con una maleta llena de dinero se puede devastar las áreas naturales para construir un hotel de lujo y quedar impune.

Todo este desastre, se debe a tres razones principales que son la corrupción que permea entre las autoridades locales; la falta de una ley de responsabilidad ambiental que permita detener, reparar o compensar el daño provocado al medio ambiente; y por último, la carencia de una regulación que establezca reglas claras para poder sancionar e incluso, enjuiciar a los responsables de estos delitos ambientales.

Fuente: PORESTO

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