Suele ser costumbre que un Gobierno a punto de terminar su gestión, cierre de manera apresurada, y hasta descuidada, algunos compromisos que el gobernante por salir adquirió con familiares, amigos, contratistas o grupos de poder que le ayudaron a llegar al poder. El Gobierno de Enrique Peña Nieto no es la excepción. El pasado 6 de noviembre el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) anunció la prórroga de concesiones por 20 años más a TelevisaTV Azteca y Multimedios.

Televisa se le prorrogaron 225 estaciones mediante un pago de 5,666.6 millones de pesos (mdp); a TV Azteca se le renovaron 179 estaciones por 3,880.8 mdp; Multimedios, en tanto, pagará 207.9 mdp por siete concesiones televisivas para las siguientes dos décadas.

El anuncio provocó críticas por los tiempos de autorización de las concesiones: a un mes de que termine el Gobierno de Peña Nieto y a tres años de que se terminaran las actuales concesiones que tienen dichas televisoras. Pero en el IFT encontraron esta argucia legal para hacer estas renovaciones ahora: “De acuerdo con lo establecido en el citado artículo 114 (de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión), es necesario que el concesionario solicite la prórroga al Instituto dentro del año previo al inicio de la última quinta parte del plazo de vigencia de la concesión. Al respecto, todas las concesiones involucradas tienen fecha de vencimiento al 31 de diciembre de 2021 y durante el 2018 inició la última quinta parte de la vigencia de las mismas, por lo que todas las solicitudes de prórroga fueron presentadas con la debida oportunidad, conforme al marco legal que les resulta aplicable”.

En estricto sentido, las concesiones terminarían justo a la mitad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y sin embargo, el Gobierno de Peña Nieto adelantó más de tres años la autorización para renovar esas 411 concesiones a TelevisaTV Azteca y Multimedios. Huele a pago de favores, parece pago de favores, luce como pago de favores. Seguramente lo es.

Pero más allá de la interpretación de esta decisión que en resumidas cuentas confirma que Peña Nieto fue una figura política impulsada por las televisoras y que al final de su mandato les extiende las concesiones por 20 años más, quiero detenerme en las implicaciones económicas de esta determinación, hasta ahora no comentada.

Según lo reportado por el IFT, Televisa pagará 5,666.6 mdp por la renovación de 225 concesiones televisivas; TV Azteca desembolsará 3,880.8 mdp por 179 concesiones y Multimedios 207.9 mdp por siete televisoras, todas por 20 años. En total estas tres empresas pagarán a la Hacienda nacional 9,755.3 millones de pesos por 411 concesiones de televisión abierta. Parece no sonar mal que ingresen casi 10 mil mdp a las arcas nacionales.

Pero si nos detenemos en los detalles, vemos que se trata de una ganga, de un saqueo de los bienes nacionales, en este caso la concesión del espectro radioeléctrico.

Veamos cuanto paga cada televisora por una concesión de 20 años. En el caso de Televisa, al pagar 5,666.6 mdp por 225 estaciones, significa que por cada estación pagará por 20 años 25.18 mdp. Si dividimos por cada año, significa un pago de 1.2 mdp por estación, 104,937 pesos mensuales. Por la explotación comercial de cada televisora, Televisa pagará apenas 3,497 pesos diarios.

En el caso de TV Azteca, desembolsará 3,880.8 mdp por 179 concesiones, lo que implica un pago por cada televisora de 21.6 mdp. Al dividirse por 20 años, cada televisora del Ajusco pagará al año un millón 80 mil pesos, 90 mil pesos por mes y apenas tres mil pesos diarios por cada televisora explotada comercialmente. Números semejantes ofrecen los pagos que Multimedios realizará por la renovación de siete concesiones.

Se trata, a todas luces, de cobros irrisorios que el Estado concede a estas corporaciones privadas para utilizar un espacio radioeléctrico que deja enormes ganancias en su explotación comercial.

Televisa tuvo ventas netas el año pasado por 94,274 mdp, con 20,366 mdp por ingresos de publicidad y una utilidad neta de 6,577 mdp (según su informe a accionistas de 2017). Sólo como ejercicio comparativo, eso implica que Televisaingresó 418.9 mdp por cada una de las 225 concesiones que tiene, y sin embargo, pagará al Estado apenas un millón 200 mil pesos cada una de ellas.

Por su parte, TV Azteca tuvo ingresos en 2017 por 13,829 mdp, lo que le arrojó una utilidad neta de 1,417 mdp. En promedio TV Azteca ingresó 77.2 mdp por cada una de las 179 concesiones que tiene, y apenas pagará al Estado 1.08 mdp por cada televisora explotada comercialmente.

Según la teoría hacendaria liberal, las recaudaciones que se exige a los contribuyentes deben ser proporcionales. Pero pensemos en lo siguiente: un locatario en un mercado municipal de Guadalajara debe pagar 560 pesos mensuales por un espacio de venta de cuatro por ocho metros; una vendedora de tamales puede pagar hasta 50 pesos diarios al municipio por su lugar en la calle; un taxista, sólo al levantarse, ya debe 600 pesos entre liquidación y gasolina para usar el taxi.

Entre tanto, por explotar un espacio radioeléctrico que pertenece a la nación, Televisa paga en promedio 3,497 pesos diarios por cada televisora concesionada (en promedio) y TV Azteca apenas tres mil pesos por cada una de sus 197 concesiones.

Los irrisorios cobros de derechos por explotación de concesiones televisivas facilitados por el Estado mexicano, permite a las empresas privadas hacer enormes y jugosos negocios. Por ejemplo, Televisa cobra este año en su Canal 2, un spot de 20 segundos transmitido desde la Ciudad de México en el horario de 16:30 horas a 24:00 horas, 333,545 pesos el costo más bajo hasta un millón 700 mil pesos en horario estelar. Esto quiere decir que con un solo spot de 20 segundos, Televisa podría pagar la concesión de todo un año. Así de lucrativo es este negocio de las concesiones a las televisoras privadas.

El anuncio de la extensión de las concesiones a TelevisaTV Azteca y Multimedios ha generado comentarios políticos sobre el pago de favores del Presidente saliente a los dueños de estas empresas. Pero además debe llamarnos a reflexionar sobre el uso del Estado, sus leyes e instituciones, para favorecer grandes negocios mediante el otorgamiento de concesiones a corporaciones privadas.

Lo que muestra este caso de las concesiones a las televisoras es que el Estado funciona como una gran palanca para favorecer ciertos negocios a ciertos actores privados, es decir, como una enorme palanca de acumulación de capital. Algunos lo llaman “capitalismo de cuates”, o el pago de favores entre políticos y empresarios, pero bien podríamos quitarle apellidos y nombrarlo por su nombre: es el capitalismo funcionando.

Fuente: Sin Embargo.

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