El lanzamiento del cohete, que voló 700 kilómetros, es la primera prueba para el nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in

Corea del Norte lanzó esta madrugada del domingo un misil balístico que recorrió 700 kilómetros antes de caer al mar, según el Ejército surcoreano. El disparo partió de una zona del noroeste del país, Kusong, desde donde ese país suele efectuar sus pruebas de cohetes de alcance medio.

Es el décimo misil que Corea del Norte lanza en lo que va de año, y la segunda prueba desde un lanzamiento fallido hace dos semanas.

El lanzamiento partió en torno a las 5.30, hora surcoreana (22.30 del sábado, hora española), indicó el Estado Mayor conjunto surcoreano en un comunicado. “El Sur y Estados Unidos analizan más detalles sobre este misil”, señala, sin agregar más datos.

El momento del disparo parece muy precisamente calculado: llega apenas cuatro días después de la investidura del nuevo presidente surcoreano, el progresista Moon Jae-in, que aboga por la apertura de un diálogo con Corea del Norte al tiempo que se mantienen las sanciones contra el programa de armamento de su país vecino. En otras ocasiones ha sido habitual que Pyongyang responda con algún tipo de prueba de armamento a las elecciones en el sur. Moon tiene previsto reunirse con sus asesores de seguridad nacional para evaluar la situación.

Pero además, el nuevo lanzamiento también manda un mensaje de desafío a China. Se produce apenas horas antes de que Pekín, su principal aliado pero con el que mantiene una compleja relación, inaugure su gran convocatoria diplomática para este año: la cumbre sobre su nueva Ruta de la Seda, la gran red de infraestructuras con la que China quiere aumentar su conexión por tierra y mar con el resto del mundo. Casi una treintena de jefes de Estado y de Gobierno participan en el encuentro, además de una delegación de la propia Corea del Norte.

Aunque China es el principal aliado de Corea del Norte, Pekín ha aumentado su presión en el último mes para tratar de persuadir a su vecino de que continúe adelante con su programa nuclear y de misiles balísticos. El objetivo último de este programa es conseguir un misil que recorra la distancia suficiente para hacer llegar una bomba nuclear a territorio continental estadounidense.

La intensa actividad de pruebas de este programa ha desatado fuertes tensiones entre Corea del Norte y Estados Unidos. Washington ha declarado el fin de la “paciencia estratégica” que siguió la administración de Barack Obama, y ha indicado que todas las opciones están sobre la mesa. No obstante, el presidente Donald Trump ha declarado recientemente que estaría “honrado” de reunirse con el líder norcoreano, Kim Jong-un.

Fuente: elpaís

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