img_1429082696_98d6ee06a1a75184d7fePoco a poco, los cubanos radicados en Cancún que se dedicaban al tráfico de indocumentados, fueron desplazados y comenzaron a buscar “opciones” para seguir subsistiendo.
En el robo encontraron una actividad que les dejaba importantes ganancias, pues varios de ellos formaron una banda dedicada al robo de cajeros automáticos, dando varios golpes en esta ciudad, hasta que algunos fueron detenidos.
Otros comenzaron a dedicarse a la clonación de tarjetas bancarias y de tiendas departamentales, lo que de igual forma les dejaba importantes ganancias.
Aunque han sido varios los cubanos detenidos, otros continúan radicando en Cancún como cualquier ciudadano normal, mediante perfiles bajos y evitando así caer en manos de la justicia mexicana, o incluso de la estadounidense.
Cuando el tráfico de cubanos se convirtió en una práctica descarada en Isla Mujeres y Cancún, autoridades federales, sobre todo la Marina Armada de México, se vieron obligados a incrementar los patrullajes marítimos en las costas quintanarroenses.
Esto obligó también al crimen organizado a cambiar las rutas de traslado de los indocumentados, aunque siempre encontraban la forma de que tocaran tierra en Isla Mujeres o en otros puntos de la zona norte de Quintana Roo.
Inicialmente, los cubanos eran reunidos en Cuba en una marina de Pinar del Río y posteriormente, zarpando después hasta costas quintanarroenses.
Cuando eran traídos a Cancún, pasaban por ellos en camionetas y posteriormente eran llevados a casas de seguridad en la ciudad.
El pago por cada uno era de 10 mil dólares, y era realizado por los familiares de los indocumentados que residían en Miami, Estados Unidos.
Después de llegar a Cancún eran trasladados hasta la frontera con Estados Unidos, vía terrestre, y después eran enviados en pequeños grupos de dos o tres personas para no levantar sospechas.
Las embarcaciones atracaban entre otros puntos, en la marina “La Amada”, en donde permanecían algunos días y después eran sacados durante la noche y cuando regresaba con más personas, era igual en horas de la madrugada.
Después, cambió la táctica y los cubanos eran sacados de su país a bordo de lanchas rápidas de dos y hasta tres motores fuera de borda, con navegación satelital y una vez entrando a aguas mexicanas eran subidos a yates de lujo que hacían pasar como yates de pesca o de turismo.
Con la presencia de la Marina, los sitios de atraque fueron cambiando y comenzaron a hacerlo en marinas ubicadas en Isla Blanca en la zona continental de Isla Mujeres, Puerto Aventuras, Holbox, marinas ubicadas entre Tulum y Majahual y en algunos puntos de la Zona Hotelera de Cancún.
De estos movimientos siempre tenían conocimiento elementos del Instituto Nacional de Migración (INM), sobre todo del área de control y verificación, quienes incluso hacen presencia cuando se trata de grupos numerosos.
De esta forma, si alguna otra autoridad local, estatal o federal hace presencia, dan a conocer que el INM está realizando una verificación y ellos son los que se quedan a cargo.
Cuando un cubano era traído a Cancún y no se había pagado todo el dinero por su traslado hasta la frontera con Estados Unidos era puesto en contacto con agentes de Migración y con “gestores” para que su estancia en el país fuera regularizada; con un costo de mil 500 dólares para que el trámite fuera autorizado aún sin contar con pasaporte.
Poco a poco, los cubanos dedicados al tráfico de connacionales se fueron apartando del negocio, cuando este quedó en manos de “Los Zetas”, pero continuaron radicando en Cancún e Isla Mujeres.
Lejos de dedicarse a actividades lícitas, los cubanos que continuaron su estancia en este destino turístico buscaron la forma de seguir delinquiendo.
Una de ellas fue el robo en diferentes modalidades, y así comenzaron a conformar bandas dedicadas al robo y asaltos.
En junio de 2011, integrantes de una banda de asaltantes entre ellos dos cubanos, fueron detenidos por la Policía Judicial del Estado (PJE), tras haber participado en varios robos a cajeros automáticos.
Los cubanos detenidos en esa ocasión fueron Remigio Valdez Lao y Yosnalbi Montano Serrano.
Esta banda arrancaba los cajeros automáticos y después los abrían en lugares apartados, para extraer el efectivo.
Ese mismo año, en el mes de agosto, cinco hombres y una mujer fueron detenidos por la Policía Judicial en la Supermanzana cuatro y todos formaban parte de una banda que operaba en Cancún y la ciudad de México, dedicada al robo de cheques de empresas y al hacerlos efectivos depositaban el dinero en otras cuentas bancarias.
Entre ellos estaban los cubanos Alfredo Alexander Hidalgo Grandales Eloy Helodio Grandales, Miraly Prado Torres y Suzet Ramírez González.
Se les relacionó, al momento de ser detenidos, en cuatro robos en los que obtuvieron alrededor de un millón de pesos.
Ya en el 2012, el nombre del cubano Ernesto Simeón Rubano salió a relucir cuando fue detenido por la Policía Judicial del Estado en Cancún, junto con Waldo Eugenio Bernal Pool, quien tuvo que ser dejado en libertad por falta de elementos, en ese momento.
Simeón Rubano fue entregado en las instalaciones del FBI en Miami, Estados Unidos, luego de su detención en cumplimiento de una orden de colaboración.
En aquel país había cumplido ya con una condena de cinco años de prisión por una serie de asaltos violentos y al recobrar su libertad siguió delinquiendo. El modo de operar de la banda que comandaba Simeón Rubano era asaltar trailers cargados con mercancías como teléfonos celulares, licores, cigarros y medicamentos.
Después de salir huyendo de Estados Unidos se internó en México llegando primero a la ciudad de Reynosa, Tamaulipas y posteriormente se fue a vivir al Distrito Federal, hasta que finalmente llegó a Cancún, en donde se contactó con otros cubanos con los que también se dedicaba a delinquir. Aquí cometieron varios atracos a cajeros automáticos.
Un año después de que fuera detenido con Remigio Valdez Lao, el cubano Yosnalby Montano Serrano, fue detenido nuevamente en cumplimiento de una orden de aprehensión por el delito de robo en el año 2012; robo correspondiente a un cajero automático en residencial Pok Ta Pok, en la Zona Hotelera, del cual sustrajo 80 mil pesos en efectivo.
En noviembre el juez Segundo de lo Penal libró una orden de aprehensión más en contra de los cubanos Remigio Valdez Lao (a) “Millo” y Yoersi Delgado García, por el robo de un cajero automático en la zona residencial de Pok Ta Pok.
Hubo otros cubanos que se dedicaron a la clonación de tarjetas bancarias y de tiendas departamentales como Hendy Castillo y/o Jesús Valdés Hernández y Joel Junior Casanova Matías y/o Carlos Suárez Ramos; quienes recibían en una empresa de mensajería las tarjetas bancarias clonadas que usaban para defraudar y mantener la operación de tráfico de indocumentados en la zona norte del estado.
Los dos cubanos tenían en su poder, al momento de ser detenidos, una licencia de manejo, una credencial de elector y una credencial de no inmigrante y de acuerdo con la procuraduría de justicia, dichos documentos resultaron falsos, al igual que las tarjetas de crédito que también tenían en su poder.
El 8 de marzo 2014 en un operativo implementado por elementos del Ejército y de la Policía Federal, en apoyo a personal del Instituto Nacional de Migración (INM), fue detenido el cubano Eduardo Esteban Almaguer, quien contaba con una orden de localización girada por la justicia de Estados Unidos, en donde al parecer era buscado por tráfico de personas.
El 28 de octubre de 2013 fue detenido por la Policía Judicial del Estado y afuera de las oficinas del Instituto Nacional de Migración (INM), el cubano Waldo Eugenio Bernal Pool (a) “Tresito”, junto con su novia Yudelkis Céspedes Ponjuan, también de origen cubano, con quien ya había sido detenido anteriormente.
Ambos estaban relacionados en al menos ocho averiguaciones previas por el delito de robo, mediante los llamados “cristalazos” en vehículos estacionados en la Zona Hotelera.
Otro cubano detenido en Cancún fue Sandor Millet Casamor, quien en noviembre de 2014 fue detenido al estar relacionado con el delito de robo.
Millet Casamor aceptó haber participado en varios robos y fue consignado junto con otro cubano.
Recientemente en este año, fue detenido en el mes de febrero el cubano Xavier Salcedo Raya, quien trabajaba como sicario para el grupo delictivo de “Los Pelones” y actualmente se encuentra recluido en la cárcel de esta ciudad.
Apenas el mes pasado, el cubano Raúl Romero Medina (a) “Raulito”, fue ejecutado a balazos en la colonia Lombardo Toledano, y años atrás estuvo dedicado al tráfico de indocumentados, al robo y se sabe que antes de ser ejecutado se dedicaba a la venta de drogas.
Y como muestra de que el tráfico de indocumentados sigue vigente, el mes pasado fueron detenidos tres de un grupo de más de 10 cubanos indocumentados, a las afueras del hotel “City Express Junior”.
Los tres cubanos se identificaron como Livan Lezcano Cardoso, José Angel Peña Escobar e Iván Alba López.
Al ser interrogados por agentes judiciales, los cubanos dijeron que salieron de su país hacia Ecuador, pues en ese país no les piden visa para ingresar, continuando su travesía atravesando Centroamérica, hasta llegar a la frontera de Guatemala y México.
En ese punto, recibieron indicaciones de trasladarse en autobús hacia Cancún y los traficantes de ilegales les proporcionaron un número de habitación de un hotel para que se hospedaran, descansaran, comieran y se cambiaran de ropa; para después continuar su viaje hacia el norte del país.
Aun con ejecuciones y detenciones, el crimen organizado de la mano con cubanos que radican en este destino, continúan trasladando a cubanos indocumentados hasta nuestro país, para llevarlos después a Estados Unidos.

POR ESTO

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