Psicosis en Colombo ante el riesgo de atentados porque varios sospechosos han huido con explosivos

Sorpresa a sorpresa, se van conociendo más detalles sobre los atentados que golpearon a Sri Lanka el Domingo de Resurrección, que van ya por 359 muertos. A la conmoción por los ataques suicidas contra tres iglesias y tres hoteles de lujo se sumó el escandoloso fallo de las fuerzas de seguridad, que no avisaron al Gobierno de las alertas terroristas que habían recibido de la Inteligencia india.

Este miércoles, un día después de que el autoproclamado Estado Islámico (Daesh) reivindicara la carnicería, las autoridades revelaron más detalles sorprendentes sobre los nueve kamikazes que la llevaron a cabo, entre ellos una mujer. «Querían que el islam fuera la única religión de Sri Lanka. La mayoría están bien educados y vienen de familias de clase media o media alta. Son bastante independientes financieramente y sus familias son estables. Esto es preocupante», anunció el viceministro de Defensa, Ruwan Wijewardene, ante la Prensa. Aunque no dio sus nombres, detalló que «uno de los terroristas suicidas estudió en el Reino Unido y luego hizo un curso de posgrado en Australia antes de volver a Sri Lanka».

Los investigadores sospechan que estaban a las órdenes de un clérigo islámico, identificado como Zahran Hashim o Mohamed Zahran, que dirigía un grupo radical llamado Organización Nacional del Monoteísmo (National Thowheed Jama´ath). Con su veracidad por comprobar, en el vídeo de Daesh reivindicando el ataque aparece Zahran, ataviado con una túnica oscura y portando un fusil, junto a siete personas también de negro que, algunas luciendo puñales, se cubren los rostros con pañuelos. Jurando fidelidad al «califa» de Daesh, Abu Bakr al-Baghdadi, se atribuyen los atentados contra «miembros de la coalición dirigida por EE.UU. y los cristianos de Sri Lanka», en referencia a los hoteles de lujo donde perecieron una treintena de extranjeros y a las iglesias que reventaron.

Todavía no se sabe si Daesh los entrenó o simplemente los ha inspirado. Pero todo apunta a que Zahran, que podría haberse inmolado en el ataque, adoctrinó a los jóvenes kamikazes en un campamento secreto al este del país. Un enorme salto con respecto a sus anteriores acciones, propagando mensajes del odio en las redes sociales, que hace sospechar la complicidad de grupos extranjeros. Así lo cree el primer ministro de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe, quien ha afirmado que los atentados «no se han podido perpetrar solo localmente» porque «ha habido una preparación y una coordinación que no hemos visto antes». Hasta ahora, lo más osado a lo que se había atrevido la Organización Nacional del Monoteísmo era a dañar estatuas de Buda. A pesar de las sospechas que pesan sobre este grupo, cuyo nombre y el de Zahran constan en las alertas policiales, mantiene silencio sobre los atentados.

Entre los terroristas suicidas también había dos hermanos. Según el portal de noticias indio Firstpost, son Imsath Ahmed Ibrahim, de 33 años, y Ilham Ahmed Ibrahim, de 31, hijos del magnate de las especias Mohammed Yusuf Ibrahim. El primero atentó contra el hotel Cinnamon Grand y el segundo contra el Shangri-La. La esposa de Imsath, Fatima, que estaba embarazada, se inmoló junto a sus tres hijos cuando la Policía registró su casa el domingo por la noche y mató a tres agentes. Otro terrorista más, que iba a atentar contra un cuarto hotel, se hizo estallar y acabó con dos personas más.

Ibrahim padre, líder del partido de izquierdas Janatha Vimukthi Peramuna, es amigo del ministro de Industria y Comercio, Rishath Bathiudeen, y ha sido visto en recepciones del jefe de la oposición y anterior presidente, Mahinda Rajapaksa. A pesar de sus altos contactos, es uno de los 58 detenidos por la Policía, que también ha arrestado a seis refugiados paquistaníes, entre los que hay dos mujeres y dos niños.

«Estamos investigando si hay algún vínculo directo con alguna organización internacional», señaló el viceministro de Defensa. La cuestión es saber si se trata de una red organizada desde el extranjero o montada por yihadistas ceilaneses que han vuelto de luchar con Daesh en Siria o Irak. Para perpetar un atentado de estas dimensiones, uno de los más mortíferos de la historia, hacen falta meses de preparación y una infraestructura sólida.

Ante el riesgo de más ataques, pues se sospecha que hay terroristas huidos con explosivos, en Colombo se ha desatado la psicosis. La Policía ha difundido matrículas de supuestos coches bomba, lo que ha llevado a los conductores a poner un papel con su nombre y su número de teléfono cada vez que aparcan. Además, dos paquetes sospechosos fueron detonados este miércoles: uno en un restaurante cerca de la iglesia atacada de Negombo y otro en un cine de la capital. En medio de este clima enrarecido, la Embajada de EE.UU. advirtió del riesgo de atentados.

Entonando el «mea culpa», el viceministro de Defensa ha reconocido «la responsabilidad del Gobierno» por el fallo de seguridad. Pero el presidente del país, Maithripala Sirisena, que dirige las carteras de Defensa y Seguridad, se ha descargado de toda culpa asegurando que él tampoco fue informado de las alertas terroristas. Culpando a sus subordinados, ha pedido la dimisión del secretario de Defensa y del inspector general de la Policía, lo único que no ha sorprendido de toda esta grave crisis.

Fuente: ABC

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