Las ‘águilas’ se clasifican a las semifinales gracias a sus resultados en el torneo regular y dejan en el camino al conjunto de Paco Jémez.

Era la última llamada para el Cruz Azul de Paco Jémez. Necesitaban hacer un gol, uno solo, para materializar su sueño de clasificar a las semifinales de la Liga MX y sanar una herida contra el América. Los celestes se pelearon con la puntería en el partido en que debían tener todo amarrado. Y se les escapó el águila. Un empate 0-0 que favoreció a los azulcremas que terminaron en una mejor posición en el torneo.

Los chicos de Paco Jémez fueron protagonistas durante todo el clásico. Tomaron la iniciativa de irse al ataque a pesar de que no podían dar pases eficaces a Felipe Mora. Los laterales corrían sin balón, sus mediocampistas no lograban distribuir el esférico. Agustín Marchesín, el portero americanista tuvo poca exigencia, evitó los remates del chileno y de cualquier intento celeste. El América planteó una estrategia en la que cualquier salida a velocidad podía ser su mejor vehículo para el gol. Lo intentaron con carreras de Darwin Quintero, Oribe Peralta y, ya en la segunda parte, con Renato Ibarra.

El mal de fallar tiros a gol se contagió del lado de América. Peralta, el goleador de pueblo, tuvo dos oportunidades para cantar gol y dar el portazo frente a Cruz Azul. La zozobra para los hinchas de Cruz Azul se prolongó hasta los últimos minutos. Jémez, fiel a su estilo, mandó a cuanto futbolista podía resolver ecuaciones ofensivas. Probó con Martín Cauteruccio, Christian ChacoGiménez y Víctor Zúñiga. Nombres que no se tradujeron en oportunidades claras de gol.

Jémez, sin sentenciarlo aún, dirigió su último partido al frente de Cruz Azul.  Su contrato vence en diciembre próximo y ha evitado extender su relación. El logro que se llevará a casa es el de devolver al equipo a una liguilla después de tres años y medio. Le plantó cara ante al América en los cuartos de final aunque no les venció. Los aficionados se engancharon a su equipo, a esa propuesta de atacar-atacar sin pensar en qué rival estaba frente.

Las águilas de Miguel Herrera se salvaron del volátil Cruz Azul y ahora unos Tigres, igual de intermitentes, les esperarán en el preámbulo de la final de liga.

Fuente: El País.

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