El asesinato de la hija de una diputada, que paraliza entre llantos la sesión, evidencia el día a día sangriento del país

“Fue un error (…) ella era una joven limpia, estudiante y deportista”. La respuesta sonó tan indignante como el silencio habitual, pero esa fue la conclusión a la que llegó ayer el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, al intentar explicar el brutal asesinato de la hija de una diputada, que ha sacudido a la clase política mexicana y ha recordado el estado de putrefacción en el que se da el relevo en la presidencia.

Ojos vidriosos, pésames y rostros compungidos. El Congreso y el Senado de México parecían el jueves un tanatorio mientras los diputados y senadores asimilaban el impacto de vivir la ejecución de la hija de una compañera casi en directo cuando Carmen Medel recibió una llamada por teléfono y rompió a llorar junto a sus compañeras de bancada en plena sesión legislativa.

En ese momento se desarrollaba una soporífera sesión sobre presupuestos cuando los chillidos desgarrados desde la bancada de Morena gritando “¡mi hija!, ¡mi hija!” se clavaron en todos los presentes. La diputada acaba de recibir la llamada de un familiar comunicándole que su hija había sido asesinada de 9 balazos en el municipio de Ciudad Mendoza, en Veracruz. Valeria Medel tenía 22 años, estudiaba Medicina y a esa hora de la mañana hacía algo tan agresivo como ejercitarse en la bicicleta.

Uno a uno todos los portavoces de los partidos lamentaron entre lágrimas la ejecución, pidieron el fin de la violencia y denunciaron el “grave estado en que se encuentra la nación”, tras lo ocurrido, dijo el presidente de la cámara. Y lo ocurrido fue, en realidad, casi una cuestión de probabilidad.

Por unos minutos, la Cámara de diputados vivió una realidad con la que conviven 90 familias cada día, el número de mexicanos víctimas de un homicidio. Con casi 22.000 asesinatos en diez meses, la violencia que golpea el país bate cifras récord. México va camino de cerrar su año más violento en los últimos dos décadas y 2018 terminará con un 18% más de homicidios que en 2017 que a su vez, fue un 18% más violento que en 2016, según datos de la organización Semáforo Delictivo que utiliza cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)

La violencia se coló en la Cámara de diputados pero no así sus consecuencias. En un país donde el 98% de los crímenes siguen en la impunidad, el de Valeria Medel se resolvió en una tarde. No sólo el crimen, sino la cadena completa: el homicidio, la investigación y la sentencia criminal. Y todo en siete horas. El cuerpo del supuesto asesino apareció con varios balazos dentro de una camioneta solo unas horas después del crimen.

Según el gobernador del estado, la joven fue confundida con una mujer vinculada con uno de los cabecillas de un grupo delictivo que opera en esta zona de Veracruz debido a que la mujer acudía al mismo gimnasio donde Valeria fue asesinada, dijo Yunes.

“Pudimos detener a dos individuos en posesión de armas de fuego y chalecos tácticos (…) al filo de las 9:00 de la noche, encontramos la camioneta, con una persona asesinada en su interior; la persona se trata de ‘El Richy’”, quien según Yunes sería el autor material. El caso de la hija de la diputada resumen en una sola persona el deterioro que vive el país y que afecta a la clase política. 34 políticos y 19 de sus familiares han sido asesinados solo en el periodo de transición que comenzó el 1 de julio de este año con la victoria de López Obrador. A la violencia política se suma la inseguridad de Veracruz, una de las regiones más violentas del país y la diputada ya había sido secuestrada hace dos años.

Después de algunos días de tregua mediática por la polémica consulta sobre el futuro del nuevo aeropuerto, la llegada de la caravana de migrantes o la inminente toma de posesión del nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador, la violencia irrumpió nuevamente como el tema que más preocupa a los mexicanos. El gobierno electo aún no ha hecho públicos sus planes para combatir el crimen pero se espera que lo haga a mediados de la semana que viene.

Se trata de uno de los puntos más sensibles en el equipo de López Obrador, que se debate en no militarizar el país o satisfacer la demanda social que pide seguridad. Todo apunta a que ganará la primera opción y López Obrador desplegará miles de soldados más por todo el país para frenar la sangría.

Fuente: elpaís

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