A sus 93 años, el cubano-yucateco Leonel Aldama Rosell sigue vigente en el “rey de los deportes” viendo juegos y pensando siempre en sus adoradas fieras.

Mérida, Yuc.- Seguir adelante dentro del beisbol, viendo juegos y pensando siempre en sus adorados Leones, es el deseo de Leonel Aldama Rosell, apodado “El Coronel”, quien a sus 93 años de edad se encuentra bien de salud, feliz y con planes.

El emblemático beisbolista de origen cubano que entregara 45 años de su vida a la franquicia de los Leones de Yucatán, hasta hace dos años trabajó en la bodega con las pelotas, uniformes bates y todos los implementos deportivos; sin embargo, su entrega al equipo fue recompensada por la directiva del club, que le otorgó un lugar honorario en el que puede colaborar cuándo, dónde y cómo decida.

Si bien por su talento, constancia y disciplina obtuvo records, marcas y campeonatos a lo largo de su extensa trayectoria por los diamantes del rey de los deportes, el pelotero tuvo que vencer al cáncer que lo aquejó hace algunos años.

“Actualmente disfruto de mi familia y de mi gran pasión, el beisbol”.

Origen

Fue en Los Arabos, un pueblo de la provincia de Matanzas, donde comenzó a jugar pelota en la escuela, con el tiempo desarrolló facultades y fue llamado al equipo de beisbol de la región, conformado por gente mayor, con el que obtuvo un campeonato.

Leonel recuerda que todas las reseñas de sus logros su tía las enviaba a su hermano Basilio Rosell, “El Brujo”; impresionado, el miembro del Salón de la Fama le envió un cable preguntando si le interesaba jugar de manera profesional, lo cual aceptó tras consultarlo con su madre.

Los inicios

Corría el año de 1945 cuando “El Coronel” llegó a tierra azteca para jugar con el equipo Estibadores de la liga veracruzana, con quien debutó y, tras terminar el campeonato, al año siguiente se fue con su tío a la Ciudad de México, donde Jorge Pasquel, dueño de dos equipos, lo mandó llamar luego de verlo practicar.

En su oficina, aún sin saber cuánto quería ganar, por el simple gusto de querer jugar firmó un contrato por 900 pesos al mes y debutó con su equipo como segunda base sacando ese día 9 auts; sin embargo, aunque bateaba .422, la contratación de un grupo de peloteros de Grandes Ligas lo mandó a la banca y Jesse Douglas ocupó su puesto; así estuvo tres años.

Esta situación hizo que pidiera permiso para salir y se fue a jugar a Las Choapas, Veracruz, y en el año 1949, don Lázaro Salazar se lo llevó a Sultanes de Monterrey, donde debutaría y saldría campeón; en esa institución fue nominado para el Juego de Estrellas como short stop y al año siguiente como segunda base.

En 1954 llegó a Yucatán al ser traspasado al equipo Cardenales de Motul, una novena muy modesta que años más tarde dirigió; luego estuvo con Ciudad del Carmen en la Liga Peninsular, y del 59 al 62 obtuvo varios campeonatos. Su peregrinar lo llevó también a Puebla, Ciudad Juárez y sucursales de otros equipos importantes.

“Jugué en Arizona por 3 años y perdí el Champion Bate por 3 milésimas, además empaté con Roberto Ortiz el récord de 35 partidos bateando de hit”.

Con las fieras

En 1971 llegó a los Leones de Yucatán para estrenarse como manager, pero en su segundo año tuvo que librar problemas con peloteros importantes, por lo que comenzó a alternar su trabajo como couch y manager interino cada vez que era requerido.

Cuando llegaba el manejador titular, Leonel era enviado a las sucursales en Zacatecas, donde se dedicó a trabajar y así cumplió 45 años en la organización.

Cuando los hermanos Arellano llegaron a Leones, “El Coronel” fue retirado de sus labores de campo y colocado en un lugar de privilegio donde puede asistir a las actividades cuando quiera y las veces que decida, en reconocimiento a su larga trayectoria.

“Los Leones han sido mi vida, me dieron todo lo que pedí y con ellos se me concedieron todos mis deseos”.

Hazañas

En la inolvidable Liga Peninsular de la década de los 40 se desempeñó como jugador, pero en la Liga Mexicana se le recuerda como couch de los Leones. Entre su hazañas, en 1955, en Aguascalientes, como segunda base de Dorados de Chihuahua de la Liga Central, finalizó esa temporada con promedio de bateo de.349, fue el récord de la Central, el mismo que su compatriota Roberto “Guajiro” Ortiz tuvo en la Liga Mexicana, y que se mantuvo durante un tiempo.

En la Liga Peninsular obtuvo los siguientes récords: más juegos jugados en todos los tiempos, 485; más veces al bate, 1943; más carreras anotadas, 291; más hits, 563; más dobles, 78; más triples, 28.

Y en la temporada 1947-48, Leonel Aldama tuvo más veces al bate con 306 y más imparables con 99; en 1949-50 fue líder de triples con 6 y en 1952-53 fue líder de carreras producidas con 41, empatado con su coterráneo Ángel “Cuco” Toledo.

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