La ausencia de las dos estrellas, que hoy se juegan la clasificación, produciría un quebranto futbolístico y financiero a Rusia 2018.

Cristiano Ronaldo y Leo Messi. Leo Messi y Cristiano Ronaldo. ¿Se imaginan a los dos mejores jugadores del planeta viendo un Mundial desde el sofá de su casa? Suena a inocentada de 28 de diciembre, pero no lo es. Hoy es 10 de octubre, y Portugal y Argentina tienen en su mano sellar su clasificación para Rusia 2018, pero también ambas caminan al borde del precipicio. Sobre todo, la albiceleste, que está en una situación más comprometida que la actual campeona de Europa.

El combinado suramericano juega esta madrugada ante Ecuador (01.30 horas, Teledeporte), y lo hace con la obligación de sumar los tres puntos, lo que al menos le garantizaría la repesca. Cualquier otro resultado le condena a depender de terceros, y en el mejor de los casos obtendría el playoff ante Nueva Zelanda como máximo premio.

En las horas previas, Argentina se quita miedos pensando que enfrente tendrá a la Tricolor ya eliminada, tras una decepcionante recta final que le ha dejado sin opciones en la última jornada de la Conmebol, y con notables bajas. Pero el preocupante estado de forma del combinado de Sampaoli, vacío de juego y negado de cara al gol (un solo tanto en los últimos cuatro partidos), y los 2.850 metros de altitud de Quito, son dos serios motivos para no quitarse ni un solo segundo los temores.

Ahí está la historia. Desde la fase de clasificación de Francia 1998, Argentina solo ha ganado una vez en la capital ecuatoriana. Fue en agosto de 2001 (0-2), en la lucha por el Mundial de Corea y Japón. En el resto de enfrentamientos, tres derrotas y un empate.

Tampoco es ayuda para Argentina la situación del resto de selecciones que aspiran a sellar su pase a Rusia. Si un ojo estará puesto en el duelo de la albiceleste contra Ecuador, el otro mirará al Brasil-Chile, con la canarinha ya clasificada y una masiva campaña en el país para que Neymar y compañía se dejen perder ante la actual bicampeona de América, lo que la metería directamente en el Mundial y dificultaría aún más el pase de Argentina.

Mientras, en este lado del Atlántico, los números de Portugal son más nítidos. Debe ganar en Lisboa a Suiza (20.45, Movistar+) para meterse directamente en el Mundial. El empate o la derrota le condena a la repesca, lo que alargaría la agonía hasta noviembre y situaría a la selección lusa en un escenario similar al de 2013, cuando tuvo que ganarle el playoff a Suecia para estar en el Mundial de Brasil, con aquel famoso triplete de Cristiano.

Sin precedentes

El quebranto emocional y deportivo que supondría no ver a Cristiano y a Messi el próximo verano en Rusia no tendría precedente alguno en la historia del fútbol. A excepción de Di Stéfano, gafado con los Mundiales, ninguna otra leyenda del balompié se ha quedado sin jugar ni una sola vez el torneo más importante del deporte rey. Pelé, Cruyff, Maradona y Zidane han sido durante el siglo pasado, y principios del actual en el caso del francés, fijos en las distintas Copas del Mundo. Estaríamos ante un novedoso panorama con notables consecuencias económicas: «A priori, no se puede determinar cuánto tanto por ciento dejaría de ingresar la FIFA y la propia Rusia si Messi y Cristiano no van al Mundial, pero claramente el retorno económico no sería el esperado», asegura a ABC Antonio de la Casa, director de la especialización de marketing deportivo de ESIC y de Global Sportainment. «Las grandes estrellas son los referentes, y eso mueve expectación, audiencia y dinero. El plan de medios de una marca que va a invertir en el Mundial se vería menguado si no están Messi y Ronaldo», añade De La Casa.

Daño económico

Trasatlánticos del deporte y del fútbol, como Adidas o Nike, saldrían perjudicados de esta posible ausencia: «Adidas es la marca oficial de la FIFA, y Messi su principal embajador. Ronaldo es el icono de Nike y el Mundial es el lugar propicio para nuevas oportunidades de negocio. Ambos patrocinadores perderían contenido, impacto de imagen y dinero», explica Álvaro Fernández de Luna, profesor de Gestión Deportiva de la Universidad Europea de Madrid. «Tenemos estudios que demuestran que la no presencia de las estrellas condicionan el interés de un evento deportivo. Por ejemplo, en el Mutua Madrid Open. Cuando Nadal y Federer no acuden, o caen eliminados en rondas tempranas, la inversión publicitaria cae bastante».

También los ingresos por derechos de televisión penalizarían a la FIFA: «Estos se negocian según las audiencias de los dos últimos Mundiales. Si Messi y Cristiano no van a Rusia, seguramente se resentirán las audiencias, y para Qatar 2022 la FIFA tendrá que negociar a la baja», concluye Fernández de Luna.

Fuente: El País.

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