1437073257_032569_1437073382_noticia_normalLa Ciudad de México se ha convertido en la primera en regular Uber en América Latina. Después de semanas de negociaciones, el Gobierno del Distrito Federal ha acordado, con los desarrolladores de la aplicación para el transporte de pasajeros, fijar las condiciones para que el servicio siga operando en una de las ciudades más habitadas del mundo. El acuerdo incluye un pago del 1,5% por cada viaje al gobierno de la capital, permisos anuales para los conductores y reglas sobre las condiciones de los automóviles.

“Esta propuesta hace que la Ciudad de México sea pionera en reconocer en una ley que la oferta debe responder directamente a la demanda y a la libertad de elección de los consumidores”, ha señalado la empresa en un comunicado. Uber y otras aplicaciones como Cabify tendrán que hacer un pago único de 4.617 pesos (292,29 dólares) a las autoridades de la ciudad para tener derecho a operar su servicio de geolocalización. La firma, creada en San Francisco en 2009, ha calificado las condiciones gubernamentales como “altas” pero “realizables”.

La nueva regulación conseguirá que los conductores cuenten con un permiso anual para dar el servicio de transporte privado de pasajeros. El costo de esta autorización será de 1.599 pesos (101,29 dólares). Además, las contribuciones del 1,5% por cada viaje serán destinadas al recién creado Fondo Público para el Taxi, la Movilidad y el Peatón para obra pública relacionada con la movilidad. Según las condiciones, los vehículos que Uber ofrece en su aplicación deben tener un costo mínimo de 200.000 pesos (12,668 dólares) y contar con aire acondicionado y bolsas de aire.

La presencia de Uber en México ha provocado protestas entre los taxistas. Desde octubre del año pasado los chóferes han organizado protestas para denunciar la competencia desleal del servicio privado de conductores. En algunos casos, las molestias llegaron a violentos ataques contra los automóviles y conductores de Uber. Esta regulación, sin embargo, deja las contribuciones de los afiliados a Uber lejos de las de los taxistas, que pagan unos 308 dólares al año por un permiso. “La regulación abre la puerta para que Uber libere todo su potencial y así poder convertirnos en un aliado de la Ciudad en rubros como seguridad, impulso a la economía local y turismo”, insiste la compañía estadounidense.

Uber desembarcó en México en 2013, desde entonces ha acumulado una base de 500.000 clientes y 10.000 conductores. En las caóticas calles de la Ciudad de México circulan unos 140.000 taxis con permiso, pero al mismo tiempo existe el mercado de los taxis pirata –otro tanto más que opera sin licencias–. El nuevo acuerdo de regulación no establece un límite en el número de automóviles que las aplicaciones pueden tener circulando en la ciudad.

Uber desembarcó en México en 2013 y  ha acumulado una base de 500.000 clientes y 10.000 conductores

La polémica aplicación se ha enfrentado a las restricciones de algunos países. En América Latina, Brasil lo prohibió en abril pasado y en Colombia los taxistas han impedido su legalización. En Francia, la firma anunció su retiro después de violentas manifestaciones y la detención de dos de sus directivos. En España, la aplicación fue suspendida por los tribunales a finales de 2014 y ha sido transformada en un servicio de entregas.

EL  FINANCIERO

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