1436778233_476466_1436778673_sumario_normalLa editorial Marvel Comics quiso convertir a la princesa Diana en un ser que volvía del más allá para unirse a un supergrupo. La casa real tomó cartas en al asunto
Pongámonos en contexto: a principios de este siglo, la editorial Marvel Comics se puso patas arriba con el ascenso de Joe Quesada como editor jefe. El dibujante de éxito, convertido ahora en uno de los mandamases de la editorial, empezó a reclutar autores, muchos de ellos especializados en historias para adultos, que aportasen nuevos enfoques a los personajes de la casa. Durante esa época, descubrimos que el primer Capitán América era afroamericano, que el pistolero Rawhide Kid era homosexual, o que la tía May -tutora legal de Peter Parker/Spiderman- tuvo una juventud marcada por un embarazo adolescente. Si en los años noventa el buque insignia de la editorial fueron las historias de mutantes, con X-Men a la cabeza, muchos de los títulos que orbitaban alrededor de la serie madre se encontraban a principios de la pasada década en un estado de descomposición, como era el caso de X-Force, que en esta nueva etapa se encargarían de revitalizar Mike Allred y Peter Milligan.
Estos dos autores, que venían de editoriales independientes donde realizaban cómics para lectores maduros, cogieron X-Force y cambiaron por completo la dinámica de la serie: en su versión, el grupo lo formarían mutantes, sí, pero más interesados por la fama, las fiestas y las exclusivas en los tabloides que por su actividad como supergrupo. El lavado de cara fue tal que la editorial llegó incluso a rebautizar la serie, pasándose así a llamar X-Statix. Crítica y público se rindieron ante la visión que aportaban Allred y Milligan a la colección; parecía como si los autores se hubiesen convertido en sus propios personajes: pasaron del underground a publicar en una de las editoriales más importantes, podían crear material más polémico a cada número nuevo que aparecía, y tenían el mundo del cómic a sus pies. El tren parecía imparable, hasta que Allred, Milligan y la editorial que les cobijaba quisieron forzar la maquinaria en el siguiente arco argumental de su serie.
Hace ahora más de diez años, Marvel preparó unas imágenes promocionales ilustradas por Allred y lanzó la bomba: en el número 13 de X-Statix, el grupo contaría con la incorporación de la fallecida Diana de Gales, que en una saga titulada Di another day (en referencia al título en inglés de la franquicia Bond Muere otro día) volvía a la vida convertida en una mutante.
Lo que podía haber quedado en una noticia que no traspasara las fronteras de la prensa especializada, se convirtió en un asunto de repercusión global cuando el Daily Mirror publicó la noticia a toda página en su edición impresa. Los informativos de medio mundo estaban, para sorpresa de todos, hablando de cómics en horarios de máxima audiencia, y lo hacían echándose las manos a la cabeza: la simple idea de que Lady Di -que recordemos murió en un accidente de tráfico cuando huía de unos fotógrafos junto a su pareja Dodi Fayed en 1997- fuera a ser representada en un tebeo como una superheroína mutante les pareció el colmo de lo abyecto. Fue entonces cuando Avi Arad, uno de los directivos de Marvel Studios, montó en cólera; y no precisamente contra los medios de comunicación.
Mientras Marvel decidía cómo gestionar la polémica, el Palacio de Buckingham interpuso una demanda contra la editorial. Consideraban que el trabajo que estaban preparando Milligan y Allred era “totalmente espantoso y un burdo intento de ganar dinero con la vida de la princesa Di y su trágica muerte”. La prensa, que también se interesó por la opinión de los autores, les dio cancha para defender su obra: “Me causó gracia leer una fuente del Palacio diciendo que la historia era espantosa. Conjeturé que todos odiaron y temieron a Diana, y dieron un suspiro de alivio colectivo a nivel institucional cuando murió. Pero yo creo que Diana fue hecha para X-Statix: alguien famosa por ser famosa”, expresaba Peter Milligan en el británico The Guardian. A pesar de declaraciones como ésta y la demanda masiva de los fans en internet para que se mantuviese la historia tal y como se había concebido, Marvel publicó un precipitado comunicado de prensa donde aseguraban que el material sería redibujado para sustituir a Diana por Henrietta Hunter, una estrella del pop creada para la ocasión. “Después de pensarlo bien, esto simplemente no es algo que quisiéramos hacer”, se disculpaba el editor Joe Quesada, cuyas palabras consiguieron calmar los ánimos. Semanas después, X-Statix llegaba a las librerías con la cara de Henrietta Hunter llevándose todo el protagonismo de la portada número 13 de la serie.
Tuviera o no que ver esta autocensura de la que hizo gala Marvel, Allred y Milligan anunciaron su intención de abandonar la serie en el número 26 de la misma. La editorial, con la salida de los autores de la cabecera, decidieron echar un candado sobre X-Statix, que a fecha de hoy aún no se ha vuelto a abrir. Lo único que quedó, lamentablemente, de Di Another Day, fueron unas deliciosas imágenes creadas por Allred -especialmenete impresionante es la de Spider-Man colgando de su tela de araña con la imagen de la princesa en multipantalla- para anunciar el evento y estas palabras de Milligan que, le pese o no a Marvel, todos sus aficionados suscribieron: “En el mundo de X-Men, los mutantes son temidos y odiados. En X-Statix, ellos cambiaron esto y se convirtieron en estrellas glamourosas, ricas y poderosas. Eso es, a mi parecer, muy similar a lo que Diana hizo dentro de la familia real británica”.

EL PAIS

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