1slim_movilLa entrada de AT&T en el mercado de las telecomunicaciones mexicano complica el plan de desinversión de América Móvil

Carlos Slim tiene un dilema. La legislación antimonopolio mexicana impuso el año pasado fuertes penalizaciones sobre América Móvil, a las que el grupo respondió anunciando en julio su decisión de aligerar peso en menos de seis meses para operar con más libertad. Ha pasado el plazo y el gigante de Slim, que controla más del 60% del sector de las telecomunicaciones, no ha concretado sus planes. Pero el mercado sí ha cambiado. La entrada en territorio mexicano de otro coloso, la estadounidense AT&T, puede obstaculizar la venta de América Móvil. Esperar, mantener los activos y seguir con las manos atadas; o vender para captar liquidez y lanzarse a otros mercados. Esa es la cuestión.

La asamblea de accionistas de la compañía, prevista para abril, será el escenario donde se conocerán los avances. Fuentes del mercado dan por hecho que de allí saldrá un plan de desinversiones más pormenorizado. “La estrategia de venta se hará pública previsiblemente en mayo, aunque podría retrasarse. Desde la llegada de AT&T a comienzos de año, los planes de desinversión se han complicado. Las compañías que habían mostrado interés, lo habían hecho en un entorno con una competencia no tan fuerte”, apunta Homero Ruiz, analista de Signum Research.

China Telecom o las estadounidenses Verizon y Sprint han sonado como posibles compradores. La propia AT&T era, hasta hace poco, otra de las candidatas. Pero la reciente compra de dos compañías de telefonía móvil —Iusacell y Nextel— le colocan como el segundo operador móvil por ingresos, comprimiendo el mercado y afianzado como una seria amenaza para disputar la hegemonía de Slim en México, sin necesidad de hacerse con los activos de América Móvil. “En los próximos meses, se conocerán los planes de inversión de AT&T y es probable que dé nuevas sorpresas. Esto significará más presión para el resto de operadores”, señala Jorge Fernando Negrete, director de la consultora MediaTelecom.

En la asamblea de accionistas de abril se conocerán los avances

América Móvil, con presencia en Latinoamérica y Centroeuropa, cerró el ejercicio 2014 con ligeros contratiempos. Pese a las apabullantes cifras en cuanto a clientes —289,4 millones de contratos móviles, 34,3 millones de líneas fijas, 22,6 millones de accesos de banda ancha—, los beneficios del grupo en el último trimestre registraron una caída interanual del 80%, hasta 222 millones de dólares. Las ventas, en todo caso, aumentaron un 10%.

“El impacto de las medidas impuestas por el regulador aún no está plasmado en el ejercicio de 2014. Las pérdidas tienen que ver, sobre todo, con la depreciación del peso y el desplome del precio del petróleo. Habrá que esperar al menos al cierre de este año para evaluar cómo le afecta la condición de preponderante”, sostiene Negrete. El grupo de Slim controla el 84% del mercado mexicano de telefonía fija e Internet a través de la subsidiaria Telmex y el 70% de la telefonía celular —con más de 70 millones de clientes— con Telcel.

Las penalizaciones del regulador de las telecomunicaciones pasan por la imposición de tarifas asimétricas (Telcel ya no pude cobrar a otros operadores cuando sus clientes llamen a esas otras empresas), la eliminación del roaming nacional y la obligación de compartir su infraestructura con otros competidores. América Móvil tendría que disminuir su participación en el sector de telecomunicaciones en al menos un 11,4%, lo que equivaldría a una reducción de al menos 19,5 millones de usuarios fundamentalmente de telefonía movil, según las estimaciones de Signum Research. “Si renuncia a su dominio en el mercado de celulares, ya no sería preponderante y lograría una considerable liquidez para realizar otras inversiones”, explica Ruiz, quien considera que el botín de la operación de venta rondaría entre los seis y los 10 millones de dólares.

Ese dinero fresco sería muy probablemente destinado al nuevo asalto que América Móvil lleva tiempo considerando: la televisión de pago. Slim ya es líder en Latinoamérica a través de la marca Claro. Pero México es uno de los pocos mercados que se le resisten. Al otro lado del ring, tiene a Televisa, el mayor operador del país tanto en televisión por cable como por vía satélite.

ELPAIS.COM

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