El iraní Biwar Abdullah tiene un club de fans, sale en medios de comunicación y tiene un buen nivel de vida gracias a su parecido a CR7

Cristiano Ronaldo tiene un doble. El joven iraní Biwar Abdullah no sólo se parece al astro portugués en sus facciones sino que asimila también algunos rasgos de su carácter, imita sus looks, trabaja su cuerpo y llena su armario con marcas muy parecidas. También juega al fútbol, pero su nivel dista mucho del que da su fama al portugués: juega en liga amateur de la ciudad de Soran.

Al iraní no le preocupa que lo consideren el clon de CR7, todo lo contrario: en todas las ocasiones en las que lo han perseguido los fans del futbolista para sacarse una foto con él ha accedido encantado y le ha dedicado tiempo y cariño a los ciudadanos.

Se ha convertido en toda una celebridad en el norte de Irak y su fama comienza a extenderse por Europa, Estados Unidos y otras regiones del mundo que se han hecho eco de su nombre, lo que ha causado notable impacto en Internet.

Ha sido el protagonista de diversas entrevistas en los medios de comunicación de su país y, consciente de la oportunidad que la naturaleza le ha dado con un notable parecido a la estrela de fútbol, Abdullah no ha dudado en sacar rédito de tan insólita ocasión.

La llegada del éxito

Se ha convertido en imagen de algunas marcas de su país, acude a presentaciones de colecciones de ropa deportiva y diversos eventos. Tiene don de gentes, es un hombre cercano, y eso gusta en publicidad porque los asistentes olvidan que se trata simplemente de un imitador al sentirse cómodos con él.

Su fama en el país es notoria, tiene incluso un club de fans que dedica su tiempo a difundir información e imágenes sobre su día a día. Una oportunidad que el iraní ha sabido aprovechar volcando sus circunstancias en redes sociales, donde a diario su vídeo y fotos en los que se le ve rodeado de gente y en numerosos eventos a los que se le invita, como si de una estrella se tratase.

Los vídeos de su canal de Youtube acumulan miles de reproducciones. En Instagram imita la conducta del ídolo del deporte. Se dedica, entre otras cosas, a organizar a grupos de personas que quieren acercarse a él para realizar actividades y luego las cuelga en Internet como todo influencer que se precie. Su esfuerzo y actividad consiguen que la anécdota se convierta en una bola de nieve en pleno alud que engorda con el paso del tiempo hasta haber convertir al ciudadano en una celebridad real.

La gestión de la coincidencia fue excelente, Abdullah ahora puede vivir de su imagen y disfrutar de privilegios como cualquier famoso: contratos publicitarios, viajes, cenas, sesiones fotográficas y vacaciones de lujo con todos los gastos pagos. Todavía le queda un sueño por cumplir: conocer a su ídolo.

No es la primera ocasión en la que se produce un fenómeno de estas características. Los iconos del fútbol español en Oriente Medio desencadenan tal fenómeno fan que cuando descubrieron en sus calles el parecido del desconocido Reza Parastesh con Leo Messi tuvieron que actuar las fuerzas de seguridad porque los aficionados habían colapsado la calle a su alrededor y bloquearon el tráfico durante horas.

Fuente: ABC

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