El Colegio de Médicos de Barcelona ha inhabilitado a uno de sus colegiados por tratar el cáncer con psicoterapia. No es el único seguidor de un método peligroso que aleja a los enfermos de tratamientos con aval científico.

Prometen curar el cáncer y otras enfermedades graves trabajando las emociones, comunicándose con los ángeles, escuchando melodías, bebiendo los propios orines, con sesiones de magia o con suero extraído de la sangre de las anguilas. La mayoría de estas terapias sin fundamento científico –hay miles en activo– niegan el origen biológico de la enfermedad y suponen un riesgo para quienes las practican ya que hacen que muchos pacientes en estado crítico llegen tarde al tratamiento o no lo reciban.

Parte de este universo paralelo al científico de pseudoterapias parte, en sus orígenes, de lo que se conoce como método Hamer o Nueva Medicina Germánica (NMG), una corriente que impulsó su creador, Ryke Geerd Hamer, un médico alemán que fue inhabilitado y condenado en varios países por conducir a la muerte a muchos de sus pacientes.

Está solo en la mente

Hamer creó escuela. Abrió una supuesta nueva vía para plantar cara al cáncer y otras enfermedades graves, alejada de la realidad científica, que parte de la idea de que la enfermedad no existe y solo está en la mente del paciente. Uno de sus discípulos es el médico catalán Vicente Herrera, inhabilitado por segunda vez esta semana. Pero no es el único. A partir de la Nueva Medicina Germánica surgieron nuevas corrientes con la misma filosofía, entre ellas la Bioneuroemoción, que defiende que el origen de la enfermedad está un conflicto emocional y basta con resolverlo par que la persona sane.

El gran promotor de la Bioneuroemoción en nuestro país es el naturópata y psicólogo catalán Enric Corbera.Dirige un instituto en Rubí (Barcelona) desde el que promueve sus teorías y con el que factura cuatro millones de euros al año. Desde allí ha impulsado varios másters y cursos sobre la materia vinculados a universidades de Latinoamérica, pese a que el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña y la Organización Médica Colegial (OMC) ha censurado sus prácticas.

Maribel Candelas creyó en Corberá. Siguió sus indicaciones y murió dos años y medio después. Diagnosticada de cáncer de hígado tras superar uno de mama, no quería volver a pasar por la quimioterapia y se puso en sus manos. El naturópata exhibió a Maribel en conferencias como la muestra de que sus teorías funcionaban. Tras su muerte, las grabaciones en las que aparecía con la paciente en charlas y conferencias fueron eliminados de la red. Ante la proliferación de estos tratamientos alternativos, la Asociación para proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas y la OMC elaboraron, respectivamente, un listado de terapias pseudocientíficas que se ofertan actualmente. Ambas entidades advierten desde sus respectivas plataformas de los riesgos que conllevan estas prácticas. También el ministerio realizó en 2011 un listado de técnicas no convencionales.

En todas las clasificaciones aparecen desde las terapias alternativas más conocidas como la acupuntura, el shiatsu, la risoterapia, la reflexología podal, etc.. hasta las más extravagantes como la angeloterapia, que basa la curación a través de las conversaciones con los ángeles; el péndulo hebreo, que utiliza la energía de un péndulo como poder terapéutico o el MMS o Suplemento Mineral Milagroso, una solución similar a la lejía industrial, que contiene hipoclorito de sodio. Respecto a esta última, utilizada actualmente por varias corrientes psicoterapéuticas, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios la prohibió por su elevada toxicidad.

Adiós a la quimioterapia

Desde la OMC entienden las pseudoterapias como «una propuesta de cura de enfermedades, alivio de síntomas o mejora de salud, basada en criterios sin el respaldo de la evidencia disponible». Desde la APETP son más contundentes: «no se puede hablar de terapias porque no han demostrado su eficacia clínica, por eso nos referimos a ellas como falsas terapias», afirma Elena Campos-Sánchez, presidenta de la Asociación, quien recuerda que «existen tantas pseudoterapias como creatividad de los que las impulsan» y advierte de los riesgos que suponen algunas de ellas para la salud.

Campos sabe de lo que habla. Pese a sus 30 años, esta científica que investiga en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa –antes estudiaba los mecanismos moleculares que hay tras algunos tumores y ahora centra sus trabajos en el campo de la inmunología viral–, lleva años batallando para que la Administración tome cartas en este asunto y se eviten nuevas muertes. Por eso, ha movido pieza en varios ámbitos, también en el político, para que se acabe definitivamente con la pseudociencia en el ámbito sanitario.

Aislamiento familiar

«Muchas de estas falsas terapias implican abandonar el tratamiento convencional y aislar a los enfermos de sus familias para que estos sean más vulnerables, y eso pone en riesgo sus vidas», precisa Campos. Añade que, al margen de suponer un peligro de muerte para los que se someten a ellas, «también representan un daño económico y moral, porque no solo no proporcionan las curaciones ni beneficios que prometen, por los que el enfermo paga, sino que también perjudican moral, psicológica y económicamente al paciente, a su entorno familiar e incluso a la sociedad en su conjunto».

Según ha podido saber ABC, el doctor Vicente Herrera, que utiliza el método Hamer, cobra hasta 150 euros por consulta. En el caso de Enric Corbera, la Bioneuroemoción le reporta beneficios millonarios. Su instituto Enric Cornera Institute cerró 2016 con casi 4 millones de euros facturados. En 2015 fueron casi 3 millones.

Inacción administrativa

Sánchez-Campos denuncia, en declaraciones a ABC, la «inacción» de las autoridades sanitarias con respecto a estas prácticas, que ya han costado la vida a varios pacientes. «Hay leyes sanitarias que protegen al paciente de estas falsas terapias, aunque no se cumplen», apunta la presidenta de la APETP. «Según la Ley 44/2003 de Profesiones Sanitarias solo los profesionales sanitarios colegiados y apoyados en evidencia científica y estado de la técnica pueden ofrecer y ejercer actividades sanitarias», recuerda Elena Campos. Alude, asimismo, al Real Decreto 1277/2003 de Establecimientos sanitarios que apunta que «solo se pueden ofrecer y desarrollar actividades sanitarias en locales que cuenten con la habilitación legal pertinente».

«De hecho, –añade la experta– para aplicar y publicitar terapias convencionales se requiere el reconocimiento de Unidad Asistencial U101, que exige que sea un médico -colegiado- el responsable y reconoce a pocas terapias no convencionales como tales (medicina naturista, homeopatía y estimulación con agujas). El resto deben haber aplicarse bajo criterios de eficacia y seguridad».

«Los pacientes son víctimas»

La responsable de la APEPT reclama también que se trate a los afectados como víctimas. «Son personas vulnerables, que están condicionadas por eso desconocen el alcance de sus decisiones», aclara. «Gran parte de las pseudoterapias se basan en la inmersión del paciente en un entorno relajante, donde disfrutan de una atención dedicada. Estas falsas terapias les ofrecen algo que, por falta de recursos, la sanidad pública no les puede dar en estos momentos. Ellos buscan que les arropen emocionalmente y allí encuentran ese apoyo», dice la experta.

Fuente: ABC.

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