La pequeña y remota isla del Este era un paraíso natural donde desovaban las tortugas marinas verdes y habitaba la foca monje, ambas especies en peligro de exitinción

El huracán Walaka, que azotó a primeros de octubre el remoto atolón French Frigate Shoals, el más grande de Hawái, devoró uno de sus pequeños islotes deshabitados, la isla del Este, según han relevado ahora fotos tomadas vía satélite y que han sido publicadas por el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre de EE UU (FWS, por sus siglas en inglés). La isla del Este tenía un gran valor ecológico, ya que era un santuario natural donde desovan las tortugas marinas verdes de Hawái y donde cría la foca monje, ambas especies en peligro de extinción.

Las imágenes del antes y el después del paso de Walaka, uno de los ciclones más poderosos jamás registrados en el Pacífico y que no afectó a áreas pobladas, muestran la devastación en la isla del Este, de aproximadamente 750 metros de largo y 122 de ancho. Prácticamente toda su arena blanca ha desaparecido del mapa a causa del huracán, de categoría 5 y que llegó a registrar vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora, según confirmaron científicos federales este lunes.

A Chip Fletcher, experto en clima de la Universidad de Hawai que estuvo el pasado mes de julio en la isla, no le ha sorprendido que el cambio climático haya aniquilado la isla del Este, pero no esperaba que ocurriera tan pronto, cuenta la web Honolulu Civil Beat. Fletcher calculaba que los mares se la tragarían en un par de décadas pero ha sido un huracán, intensificado por los efectos del cambio climático, quien la ha eliminado de la noche a la mañana.

Cuando el huracán estaba a punto de tocar el archipiélago, conocido en en hawaiano como Mokupāpapa, siete investigadores que estudiaban las tortugas y las focas monje fueron evacuados, por lo que nadie pudo presenciar cómo desaparecía la isla. Fueron los científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU (NOAA) los que descubrieron lo ocurrido mediante imágenes de satélite.

“Pensé ‘oh Dios mío, se ha ido”, confiesa Fletcher que sintió al darse cuenta de la desaparición de la isla. Para el experto, es “una grieta más en el muro de la red de diversidad de ecosistemas de este planeta que se está desmantelando”. Su equipo, que logró grabar la isla con un dron en julio, estaba investigando la edad, origen, evolución y el estado de esta isla, que consideran un “hábitat crítico para las tortugas marinas verdes, las focas monje y muchos tipos de aves marinas”, con el fin de mejorar la respuesta al “aumento actual y futuro del nivel del mar”.

El islote pertenece al Monumento Nacional Marino de Papahānaumokuākea, la mayor área marina protegida del mundo, cuyos responsables han señalado que “la isla Este parece estar bajo el agua” pero que no conocerán el verdadero alcance del daño hasta que puedan verlo in situ. El fin de semana pasado, “personal del FWS y del NOAA sobrevolaron el monumento para fotografiar cualquier impacto del huracán. Estas imágenes están siendo analizadas”, indica un comunicado, que añade que un equipo hará una evaluación preliminar del impacto en la vida silvestre a finales de esta semana.

“La nueva víctima del cambio climático es una isla en el Pacífico oriental, eliminada de la faz del planeta. El acontecimiento probablemente tendrá un impacto negativo en ciertas especies animales en peligro de extinción de esta área”, opina Greenpeace. El pasado día 3 de octubre, llegó a haber tres huracanes simultáneos y casi alineados en el Pacífico norte, Walaka, Sergio y Kong Rey.

Se desconoce si East Island, que albergó una estación de radar de la Guardia Costera de EE UU hasta 1952, volverá a emerger de las aguas alguna vez o cómo podrán sobrevivir los animales desplazados por su hundimiento. Según el portal Honolulu Civil Beat, el 96% de las tortugas marinas verdes de Hawaii anidan en el atolón French Frigate Shoals, más de la mitad de ellas en la isla del Este y, de acuerdo con Charles Littnan, director de la división de especies protegidas del NOAA, una séptima parte de las focas monje hawaianas —cuya población total es de 1.400 ejemplares— han nacido en ella.

Afortunadamente, según Littnan, las focas y tortugas ya se habían ido de la isla, situada a 885 kilómetros al noroeste de Honolulu, antes de la llegada de la tormenta. La cercana isla Trig también se perdió bajo el agua este año. “Estos pequeños islotes de arena luchan por resistir en un mundo cada vez más cálido de mares crecientes. Este evento nos enfrenta a cómo puede ser el futuro”, advierte Littnan en The Huffington Post.

Fuente: elpaís

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