El ruido de las máquinas que preparan el terreno devastando la selva que queda en Cancún para que en su lugar nazcan zonas habitacionales, bodegas, edificios con oficinas es diario, sobre todo en la periferia de la ciudad e incluso en medio de zonas de vieja creación.

La avenida Huayacán, creada en medio de la nada y que en mapas ampliados de la ciudad pegados en las paredes de las oficinas de los funcionarios municipales está señalada como “el nuevo Cancún”, la devastación es diaria.

La fauna huye de la zona en busca de nuevos sitios donde establecerse, pues en la mayoría de los casos los constructores no dejan árboles en pie o zonas destinadas como áreas verdes y en su lugar plantan arbustos que no cumplen con las mismas funciones que la naturaleza nativa.
El artículo 86 del reglamento de Ecología del municipio Benito Juárez indica que la dirección del área otorgará permisos para la poda o tala de árboles en áreas y predios urbanos particulares y públicos.

Al referirse a la poda el documento especifica que ésta no debe superar la cuarta parte del volumen total del follaje del árbol y de llevarse a cabo tiene que hacerse preferentemente en el segundo semestre de cada año.

En cuanto a la tala de árboles el artículo 88 del reglamento permite desaparecer aquellos que no tengan un aprovechamiento forestal, tanto en espacios públicos como privados, es decir que estos no ofrezcan beneficios económicos, ya sea por el aprovechamiento de sus frutos o madera.

Los permisos para la tala de árboles “estarán condicionados a la motivación de las causas y en su caso a la restitución por parte del solicitante” en base a una tabla de medidas de grosor del tronco y la altura del individuo, explica el documento.

Una de las condicionantes para obtener el permiso de tala es restituir el árbol derribado en el sitio donde estaba y en caso de no ser posible tiene que hacerse lo más cerca posible o en un sitio que la dirección determine.

La tala de árboles para el crecimiento de la ciudad tanto en obra privada como pública es criticada por los especialistas en árboles, entre ellos Rafael Reynoso, arborista certificado e impulsor de la Ley de Conservación, Mantenimiento, Protección y Desarrollo del Arbolado Urbano del Estado de Quintana Roo.

El especialista, en su momento, lamentó que a pesar de que la ley fue publicada en el último mes de 2017 las autoridades municipales no han mostrado interés en conocerla para que empiecen a trabajar en su reglamento municipal.

Fuente: PorEsto

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