Miguel_Herrera-2Ciudad de México.– Suponiendo que sea un delito golpear al siempre controvertido Christian Martinoli (broma), según advierten en tono jocoso las redes sociales, lo cierto es que el despido anunciado de Miguel “Piojo” Herrera comenzó el día en que arribó a la Copa América 2015 con un equipo de segunda categoría.

Aunque no fue decisión de él ni de su equipo técnico. Al contrario, el negocio turbio y ahora más sospechado que nunca de la dirigencia que gobierna los destinos de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), de la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol), la de América del Norte, Central y el Caribe de Fútbol (Concacaf) y la mismísima FIFA, ha diseñado un sistema de competencia permanente, distante entre sí, para que la rueda mágica de los dólares siempre gire, sin importar qué conviene más a los equipos.

El TRI al mando de Herrera, luego de dejar una buena imagen y convertir en hombre de moda al entrenador en el pasado Mundial de Brasil, se perdió la oportunidad de foguearse y aspirar alto teniendo de rivales en Chile 2015 a los mejores futbolistas del mundo, para serle fiel al objetivo de ganar la Copa de Oro en el ámbito de Concacaf, un galardón cuando menos “chapucero” y que la escuadra nacional obtuvo con malas artes y poco juego.

El hombre de moda que era “El Piojo” Herrera después de Brasil y quien, según el periodista Iván Pérez, de Juan Fútbol, logró una fortuna de 132 millones de pesos en ingresos por publicidad, campañas para gobiernos estatales, conferencias, un pago por calificar al Mundial de Brasil 2014 y el salario que le pagó la Femexfut, cayó en desgracia en el ánimo popular por cuestiones que nada tienen que ver con el balompié.

El ahora ex entrenador de la selección de futbol se ha llamado a silencio hasta nuevo aviso. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Jugó con fuego demasiado peligroso cuando se declaró simpatizante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y sobre todo dejó de tener credibilidad cuando formó parte de la campaña “espontánea” de tuits a favor del PVEM en la pasada elección legislativa.

El 7 de junio, “celebridades” mexicanas de la talla de Galilea Montijo y Daniel Bisogno violaron la veda electoral impuesta por el Instituto Nacional Electoral (INE), y manifestaron su apoyo al partido a través de Twitter.

Entre los famosos estaba “El Piojo”, quien puso dos tuits en que hacía referencia a “los verdes”, lo que fue criticado en las redes sociales por considerarlo un apoyo al Partido y no una referencia al equipo que dirigía.

UN HOMBRE CLAVE EN LA EMERGENCIA

Cuando fracasó José Manuel “Chepo” de la Torre, cuando fracasó Víctor Manuel Vucetich, cuando fracasó Luis Fernando Tena, los popes de la Femexfut preguntaron como un clamor: ¿Y ahora quien podrá defendernos”.

Sin su chipote chillón, pero con mucha enjundia, tal vez antes del tiempo que le estaba destinado, Miguel Herrera, oriundo de Cuautepec, Hidalgo, donde nació hace 47 años, se puso a los hombros la pesada y casi imposible carga de conseguir un boleto para Brasil 2014.

Logró la hazaña, convirtiéndose con ello en un héroe nacional, con un pasado de familia numerosa y modesta, tercero de seis hermanos que estudió hasta segundo semestre la carrera de técnico mental en la Universidad Autónoma de Guadalajara y que lo dejó todo por el futbol.

Debutó en los Tecos y sostuvo una intensa carrera profesional como futbolista vistiendo la camiseta de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Santos, Atlante, Querétaro y Toros Neza, además de lucir con orgullo los colores nacionales en los ’90.

Como entrenador, debutó en el 2002 al frente del Atlante y ganó su primera estrella con el América, en 2013, la plataforma que lo lanzó hacia la titularidad con el TRI.

UN CARÁCTER VOLCÁNICO

“Miguel Herrera es como los Minions: chaparro, redondo, amarillo y pese a su popularidad, cada día se gana más mi desprecio”, escribió no sin ingenio un usuario de Facebook.

¿Cómo caímos de la veneración al rechazo de un hombre que fuera altamente valorado por lo mismo que hoy se lo echa de la selección de futbol?

Las marcas cuyos productos le confiaron a su carisma estarán hoy en números rojos en la búsqueda presurosa de reemplazo y el pobre “Piojo” ofrece disculpas no sólo por haber agredido a Martinoli, sino también por ser él.

No hace falta mucha labor investigativa para saber que la garra, el temperamento, el volcán en erupción permanente, son los sellos de distinción de Herrera y es eso lo que el mundo del futbol siempre justipreció en su carrera como director técnico.

Esto no termina aquí y cada vez que se le convoque para estar al frente de un equipo, será su carácter volcánico, su famosa personalidad a punto de estallar y ese modo de contagiar valor y autoconfianza a sus jugadores, lo que primará a la hora de firmar contrato.

motivador en un momento en que

Y razón no le faltaba al autor de Dios es redondo, puesto que el cese del director técnico de la selección mexicana de futbol ha dejado en evidencia lo que quizás ya se sabía en el plano internacional: los méritos de Herrera son también sus deméritos.

En un comunicado, “El Piojo” ofreció una disculpa a la afición, cuerpo técnico, jugadores, Federación Mexicana de Futbol (FMF), directivos y medios de comunicación por su “conducta en el penoso incidente que tuve con un comentarista”, al tiempo que lamentó tener que dejar un seleccionado que logro los objetivos trazados, una aseveración que hoy discuten los mismos que ayer encumbraron al entrenador.

Herrera dejó a México en el décimo lugar mundialista luego de un campeonato al que la Selección Mexicana llegó prácticamente por la puerta de atrás.

No hubo quinto partido ni semifinales de la Copa América, donde se esperaba que ese equipo competitivo que mostró garra y mentalidad ganadora en Brasil 2014 pudiera medirse en las instancias decisivas con escuadras que aspiraran al título como Argentina.

Pero hubo emoción y hubo por primera vez la sensación de que no éramos menos que ninguno en el contexto de la competencia internacional y eso se lo deberemos siempre a Miguel Herrera, aun cuando haya sido Martinoli, el agredido, el también perspicaz al llamarlo “porrista y marketinero” en lugar de entrenador de futbol.

“Siento mariposas en el estómago. Le agradezco a Dios todos los días por permitirme cumplir este sueño de estar en un Mundial, por dirigir a este grupo de jugadores, de personas, tan importantes, de ganadores, como Rafael Márquez”, decía el “Piojo” a la web de la FIFA, horas antes de que su equipo debutara ante Camerún en el Mundial de Brasil.

Las mariposas se volvieron aves negras tras la eliminación frente a Holanda y el famoso #NoEraPenal que, con rara justicia, se replicó a favor nuestro en la reciente Copa de Oro, en una medida arbitral que la selección panameña no olvidará nunca.

La idea del “Piojo” Herrera del TRI es la salida de un hombre de garra, temperamento y tal vez mucha ingenuidad, como él mismo lo ha dicho en entrevistas.

“No soy muy pensante y me dejo llevar por las pasiones”, admitió.

La pasión lo encumbró y la pasión lo hizo caer.

Volverá, seguramente. Y con la pasión que ya le conocemos.

SINEMBARGO.MX

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