La semana pasada se dio a conocer que el Premio Nobel de Economía 2018 fue otorgado a los estadounidenses William Nordhaus y Paul Romer por sus contribuciones individuales al estudio de la interrelación del cambio climático y la innovación tecnológica con el crecimiento económico, respectivamente.

Aunque la naturaleza del trabajo de ambos académicos es muy diferente, la Real Academia Sueca de las Ciencias considera que los estudios de Nordhaus y Romer han adquirido especial relevancia en la actualidad, tomando en cuenta el constante y creciente reto de generar crecimiento económico de manera sustentable.

En esencia, la economía es el estudio de la optimización de recursos escasos y Nordhaus y Romer han dedicado décadas de investigación para incorporar dos conjuntos de variables que son cada vez más importantes en determinar el aprovechamiento de estos recursos escasos: el clima y la innovación.

William Nordhaus tiene una larga historia como catedrático de la Universidad de Yale, donde también obtuvo su licenciatura y maestría en economía para después obtener su doctorado en MIT. En su labor actual en Yale, Nordhaus también es miembro de la Escuela de Estudios Ambientales y Bosques, donde ha concentrado sus estudios en la interrelación entre el crecimiento económico y los factores ambientales como el cambio climático y el calentamiento global, convirtiéndose en una eminencia global en estos temas.

El trabajo de Nordhaus se destaca por el desarrollo de un marco teórico unificado y riguroso para estudiar el impacto directo e indirecto del cambio ambiental en la actividad económica. Con en este marco teórico, Nordhaus ha sentado las bases para modelar diferentes escenarios de variaciones en fenómenos climáticos, como el calentamiento global, y calcular el impacto económico de cada uno de estos escenarios.

En concreto, Nordhaus desarrollo el Modelo Económico Dinámico de Integración Climática (DICE, por su sigla en inglés), el cual es ampliamente usado para estimar las consecuencias de diferentes decisiones de política climática.

El modelo analiza la interacción entre una serie de variables como las emisiones de carbono, los cambios de temperatura a nivel global, los niveles de los océanos, la atmósfera, los combustibles fósiles, los niveles de población, el consumo, la producción industrial, la formación de capital, la productividad y los costos de reducción de emisiones de carbono, entre otras.

Entre sus propuestas, Nordhaus aboga por un sistema global de impuestos a las emisiones de carbono.

Por otro lado, Paul Romer, quien fungió como vicepresidente senior del Banco Mundial hasta enero de este año, ha sido catedrático de la escuela de negocios de la Universidad de Nueva York, Stanford, la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Chicago, donde obtuvo su doctorado en economía. Los estudios de Romer se han concentrado en establecer un marco teórico y práctico para entender cómo se gestan las ideas que contribuyen a acelerar el crecimiento económico.

Para Romer, la generación de ideas, reflejadas en la innovación es uno de los determinantes más importantes para estimular el crecimiento económico.

Romer argumenta que en su nivel más básico, las economías crecen más cuando el capital humano puede reorganizar otros recursos de manera que se vuelven más valiosos.Para lograr esta reorganización de recursos, es necesario generar los incentivos adecuados a la innovación.

Sin embargo, Romer reconoce que la generación de ideas es una condición necesaria, pero no suficiente para generar crecimiento ya que éste puede estar limitado por otros factores como obstáculos regulatorios o un pobre Estado de Derecho.

Fuente: El Economista.

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