El tricolor logró conservar las gubernaturas del Estado de México y Coahuila pero obtuvo hasta 50% menos de votos; 2018 será un año difícil: analistas.

Aunque el PRI logró retener las gubernaturas del Estado de México y Coahuila, para el proceso electoral del 2018 se vislumbra un escenario muy complicado para el tricolor pues el pasado 4 de junio no sólo obtuvo victorias pírricas sino que experimentó una reducción de hasta más de 50% en los votos obtenidos, resultados que muestran que es cada vez más una marca abollada, un partido débil, pues es evidente que depende considerablemente de su voto duro y de las alianzas, señalan analistas políticos.

Para Juan Luis Hernández, director del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana, los triunfos en Estado de México y Coahuila, aunque fueron por un margen muy corto, son una “bocanada de oxígeno” para el PRI, brindan al presidente de la República la oportunidad de conducir el proceso de sucesión y le dan al partido “más tiempo para preparar una candidatura competitiva” rumbo al 2018, pues la contienda se vislumbra realmente difícil.

“Si hubiera perdido la elección del Estado de México, hubiera perdido esa oportunidad que tienen todos los presidentes priistas para dirigir ese proceso sucesorio”.

Sin embargo, dijo, esos resultados también representan señales de alerta para el PRI a nivel nacional, particularmente porque disminuyó el número de ciudadanos que votaron por esa opción política.

“Gana oxígeno con las elecciones pero como partido, como marca, sigue perdiendo, porque perdió más de 40% de votos, es una marca abollada. Ha sido una victoria pírrica, ha sido una victoria muy cuestionada y muy cuestionable porque ha ganado el discurso del odio y del miedo y me parece que tiene muy poco que festejar”.

El analista Anselmo Flores dijo que los resultados del tricolor envían el mensaje de que es un partido fuerte ante la población, pues se ha encargado de difundir la imagen de un partido ganador, sin embargo, ante los demás partidos su proyección es de una organización débil, pues es evidente que depende considerablemente de su voto duro y de las alianzas para ganar.

Refirió que para el PRI debe estar claro que de no haber sido por la división de la oposición, de la intensa guerra sucia de su parte y de la ingente cantidad de recursos federales invertidos, hubiese recibido una paliza electoral.

“En este momento es evidente que un futuro triunfo del PRI dependerá de si la oposición va aliada o no. Es decir, el triunfo no depende de él sino de lo que hagan o deje de hacer la oposición en su conjunto”.

Más malas noticias

Para Gerson Hernández Mecalco, académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, pese a que el tricolor logró con su candidato Alfredo del Mazo mantener la gubernatura del Estado de México, hay varias señales que deben alertar al partido, entre ellas, que el malestar social y desencanto hacia esa fuerza política propiciaron que se obtuviera el triunfo con apenas tres puntos de ventaja sobre su más cercana contrincante, Delfina Gómez de Morena.

“A diferencia de hace seis años, cuando Eruviel Ávila compitió, Alfredo del Mazo ganó la elección del Estado de México con 1 millón de votos menos, lo cual es un retroceso muy importante para el partido”.

Además, expuso que, en términos generales, si bien el PRI fue el partido que más votos obtuvo en los cuatro estados con elecciones, cada vez pierde más adeptos entre los ciudadanos. “PRI obtuvo más de 2 millones 800,000, en segundo sitio se ubicó Morena, con 2 millones 433,116, después el PAN, con 1 millón 864,000, y el PRD, 1 millón 300,000. El PRI -fundado en 1929-, el PAN -en 1939- y el PRD -en 1989- sacaron esos votos, mientras que Morena, con menos de tres años, en las cuatro elecciones del domingo obtuvo el segundo lugar, con casi 2 millones y medio”.

Gana Ochoa, pierde Eruviel

Para el académico el gran perdedor del PRI con los resultados obtenidos en el estado de México es el gobernador saliente Eruviel Ávila, pues el hecho de que más de 1 millón de mexiquenses no hayan avalado su gestión en las urnas merma su camino en busca de la candidatura priista.

Indicó que quien sí gana es el líder del PRI porque retener la gubernatura del Estado de México y Coahuila le garantiza mantenerse en la dirigencia nacional, así como estar al frente del proceso electoral del 2018. Sin embargo, dijo que uno de los problemas que enfrentará el tricolor en los próximos meses es que aún es claro quién pueda ser un buen candidato a la Presidencia, pues hoy carece de cuadros atractivos que puedan lograr que el PRI permanezca seis años más en el poder.

Fuente: ELECONOMISTA

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