Tal parece que en México existe la creencia de muchos de que existe una elite que domina al país, así como que la mayoría de los políticos son corruptos. Tales afirmaciones no se encuentran lejos de la realidad, pero si creemos que el pueblo es bueno pierden perspectiva nuestras creencias.

El pensar que la gente con poder, los empresarios y políticos pertenecen a otra realidad y nos son ajenos, se encuentra muy lejos de la realidad. Porque la mayoría de los mexicanos piensan que si esta gente no existiera, el país superaría los problemas que le aquejan.

Muy pocas veces nos ponemos a pensar que a esos que consideramos políticos corruptos, a esos empresarios que pareciera que juegan con los hilos del poder, un día fueron al igual que nosotros ciudadanos, y todavía los siguen siendo porque no han perdido esa característica.

Cada vez que se habla de la posible llegada de un político al poder, diversos grupos que no simpatizan con el candidato se manifiestan y organizan marchas por iniciativa propia. Y como se ha manifestado en muchas ocasiones, tienen todo el derecho de hacerlo, en vez de permanecer en sus casas quejándose. Probablemente a veces no entendemos o no queremos admitir que muchos de esos políticos de dudosa reputación son los que representan nuestra sociedad, lo que también somos nosotros.

Nos preguntamos a menudo por qué la mayoría de los políticos se corrompen, ellos no son los malos, como tampoco nosotros somos los buenos. Ante distintas circunstancias nuestra idiosincrasia nos hace comportarnos de cierta manera. No hay que olvidar que los políticos son mexicanos que comparten la misma cultura, pero cuando se encuentran ante un escenario donde tienen más poder, ese mexicano que en teoría era bueno, muchas veces no resiste las tentaciones.

Es falso asumir que aquellos ciudadanos que al ejercer algún cargo público, son sometidos a un lavado de cerebro y adoctrinados para aprender a robar, lo cual es falso. Una vez más es necesario recordar que son ciudadanos cuyo comportamiento va de acuerdo al escenario en el que se mueven.

Si en realidad tenemos políticos de tan mala calidad es porque no hemos sido capaces de resolver los problemas culturales que tenemos, los cuales nos impiden avanzar. Ellos son un espejo de nuestra realidad, que nos son ajenos porque no trabajan para el pueblo, lo cual es falso, ya que comparten las mismas raíces culturales que nosotros, y no dejan de ser parte del pueblo.

Son muchos los ciudadanos los que quieren deslindarse de los problemas que vive nuestro país, motivo por el cual todo se lo adjudican a los políticos. Cuando Peña Nieto fue presidente, una de las tantas cosas por las que fue criticado, es no haber podido ser capaz de mencionar tres libros que hubiera leído durante la Feria Internacional del Libro, lo cual no fue la razón de que dejara el país hecho un desastre, pero sí reflejó la realidad de que muchos mexicanos, no han leído un solo libro en su vida.

¿Qué refleja lo anterior, independientemente de la calificación que le pondríamos a este personaje por su desempeño como Presidente de nuestro país? La respuesta es que a un político no le perdonamos defectos que nosotros como ciudadanos tenemos, pero nos sentimos con el derecho a tenerlos.

Al actual Presidente se le ha criticado no hablar inglés, pero muchos de los que hicieron la crítica tampoco hablaban este idioma. Sin defenderlo, mi opinión es que es mejor admitirlo, que en el caso de Peña Nieto tratar de hablar el mismo idioma que no dominaba al nivel de poder hablar en público. Una vez más aquellos que criticaron que Andrés Manuel no hablara inglés, tampoco lo hablaban ellos. El ex presidente de Francia Nicolás Sarkozy y la Canciller alemana Angela Merkel, tampoco hablan inglés, es el motivo por lo que en reuniones internacionales hay traductores profesionales, por lo que no es indispensable aunque sí recomendable hablar este idioma.

Criticamos a los políticos, sintiendo que son ajenos a nosotros, y somos implacables ante cualquier error que cometan, sintiendo que como ciudadanos tenemos el derecho de saltarnos las instituciones, cometer actos de corrupción, los cuales pensamos que se justifican porque los del gobierno roban más, pero exigimos a los políticos un cambio, sin que nosotros hagamos nada por lograr un cambio en la sociedad.

No nos hemos dado cuenta que los ciudadanos comunes tenemos más poder del que creemos, pero no lo asumimos. Pensamos que con trabajar ocho horas diarias y pagar nuestros impuestos ya estamos cumpliendo. Ser ciudadano exige ciertas obligaciones morales que muy pocos cumplen, al no involucrarse activamente en el quehacer público. Pensar que la democracia consiste en cumplir con votar cada 3 años, sin pensar en mejorar como personas, nos estaremos quejando continuamente de los políticos que tenemos, sin conocer la razón.

Fuente: PORESTO

No comments so far.

Be first to leave comment below.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.