Silvia Vanessa González Vado nuestra Procuradora de la Defensa del Menor y la Familia del Sistema DIF Quintana Roo tiene todo el temple, ese carácter firme que se requiere para hacer entender a los padres cuyos hijos tienen graves problemas, padres que no han sabido  desempeñar ese papel tan importante en la vida.

La Procuradora afirma con mucha seguridad, mientras su mirada denota esa firmeza en sus palabras, “No todas las personas tienen la dicha de ser padres y quienes lo son no lo valoran, no le dedican el tiempo suficiente a sus hijos y eso ocasiona muchos problemas de conducta que a veces no se pueden resolver satisfactoriamente”.

 Silvia Vanessa Vado es una de las abogadas con mucha mas experiencia ahora en el rubor de las adopciones, violencia intrafamiliar y otros temas que a diario trata en su cargo por ello recomenda a los padres vean la vida desde la perspectiva de su hijo.Los padres desean que éstos tengan una buena imagen de sí mismos, que se respeten, que tengan una autoestima considerable, en resumen, que tengan éxito y sean felices. Los padres se preguntan cómo pueden lograrlo. ¿Dónde encontrar la fórmula mágica para la felicidad de sus hijos? Pregúntese si sus hijos reciben todo el amor que usted, como padre, siente por ellos. La mayoría de los padres aman a sus hijos sin límite. Darían la vida por ellos si fuera necesario. La pregunta no es si los padres aman a los hijos, la pregunta es si los hijos sienten ese amor. Los padres necesitan detenerse y averiguar si su amor está llegando hasta sus hijos. Hay una gran diferencia entre ser amado y sentirse amado. Que el niño se sienta amado o no amado afecta profundamente su desarrollo. La buena o la mala conducta de un niño está estrechamente relacionada con sentirse o no amado. Como padres, ustedes necesitan preguntarse a sí mismos si los hijos reciben todo el amor que sienten por ellos. Si la respuesta es negativa, hagan un compromiso para hacer algunos cambios”.

Destaco que; “Andamos todos muy ocupados, lo se pero hay que dejar a un lado el celular e imprimir calidad a los ratos que comparten con nuestros hijos”.

Puntualiza que los hijos nunca son suficientemente grandes como para no necesitar relaciones cualitativas con sus padres. La necesidad que tienen los niños de portarse mal disminuye cada día que los padres pasan un rato con ellos sin interrupción. Un niño con mala conducta puede estar demostrando, a través de sus acciones, su necesidad de amor, atención y relaciones cualitativas. Los niños necesitan cuidadosa atención diaria. Si no se las ofrecemos, la demandan a través de innumerables conductas. Pasar un rato con sus hijos debe ser una prioridad en su lista diaria de quehaceres. No lo posponga para el siguiente día.

Lamento que haya tanta confusión entre las mujeres con lo que es la libertad y el libertinaje y estén adoptando cada día más actividades no muy sanas como es ingerir bebidas embriagantes de más. “Muy indispensable ya que promuevan el buen comportamiento. Los niños saludables y con mejor conducta son aquellos en quienes los padres promueven el buen comportamiento y no los que no temen el castigo. Cuando brindamos a nuestros hijos suficiente atención positiva y hacemos comentarios alentadores acerca de ellos y su conducta, obtenemos los mejores resultados. Por cada comentario negativo que haga a su hijo, debe hacer también comentarios positivos. También es importante explicar la razón de nuestras reglas. No se apoye siempre en el argumento “porque lo digo yo”. Si así lo hiciera, perdería la oportunidad de enseñar a sus hijos a pensar analíticamente y a elegir alternativas más convenientes, explica.

Abunda pero sobre todo enseñe con el ejemplo. “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”, es un dicho gracioso pero, como herramienta para ser buenos padres, raramente funciona, si es que funciona. Los progenitores son los primeros y mas importantes maestros para sus hijos. De la misma manera que los niños aprenden a hablar escuchándonos hablar, aprenden a tratar a los demás siguiendo nuestro ejemplo. Observe cómo trata no sólo a sus hijos sino al resto de la gente con quien tiene contacto durante el día.
¿Qué es lo que desea enseñar a sus hijos? Enseñe algo más que buenos modales. Cuando decimos “gracias”, podemos decirlo con amabilidad, como un cumplido, o con sarcasmo y mala actitud. Cuando enseñamos buenos modales a nuestros hijos, debemos enseñar también los detalles que no son tan obvios, tales como mirar a los ojos a la persona a quien nos dirigimos, usar un tono de voz amable y palabras en vez de sonidos por ejemplo, “sí” en vez de “anjá”. Estas son cosas que nuestros hijos no nacen sabiendo. Necesitamos enseñarles estos importantes aspectos de los buenos modales, explica.

Indica la abogada Vanessa que hay que se firmes pero justos. “Permitir que los niños se salgan con la suya después de una conducta reprobable sólo los invita a repetir la conducta. Asegúrese de que sus hijos conozcan las reglas de la familia y de impartir disciplina cuando las reglas se violen. La disciplina con firmeza y justicia no se imparte fortuitamente ni cambia según su estado de ánimo. Requiere una coherencia con la que sus hijos pueden contar. Es posible que no les guste, ¡pero es algo con lo que pueden contar! No es la severidad de una consecuencia lo que la hace efectiva sino la certeza de que se aplicará. Cuando sus hijos sepan exactamente qué se espera de ellos y sepan que habrá penalidad por no cumplir con las expectativas, es más probable que se comporten de manera adecuada, enfatiza.

Recordó de igual manera que hay que alabar el buen comportamiento, “Sus elogios y su apoyo tienen un increíble impacto en su hijo. Los elogios tampoco son siempre verbales. Un gesto de aprobación con la mano, un guiño, una sonrisa y un abrazo, son formas de decirle al niño que ha hecho algo correctamente. Estos mensajes positivos refuerzan lo bueno que hay en los niños y promueven más del mismo comportamiento positivo”.

La procuradora del Menor y la familia en la Entidad considero que la educación es una herramienta valiosa en cualquier etapa de nuestra vida. Educar niños requiere de todas las herramientas que los padres puedan encontrar. Profesionales experimentados, muchos de ellos padres a su vez, ofrecen reflexiones y consejos sobre temas como la disciplina, los trabajos del hogar, las relaciones de familia, las influencias de los amigos y las opciones educativas. Encuentre un básico sobre cómo ser un buen padre y aprenda lo elemental. Responder a sus hijos en una nueva forma pudiera representar un reto inesperado. Este tipo de cursos puede ponerlo en contacto con otros padres que atraviesan situaciones similares a la suya y con quienes usted puede intercambiar ideas y apoyo. Si está consciente de las faltas de su relación con sus hijos, si se siente cómodo con su estilo pero quiere mejorar aún más su relación con ellos, estos cursos pueden ayudarle a establecer nuevas y mejores metas. Hable con el instructor y con otros padres para saber qué les funcionó a ellos y qué no.

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