Esperanza Iris, la historia definitiva de una desgracia.

Mientras el país estaba en plena Revolución, Esperanza Iris pasó cinco años de gira por los escenarios más importantes de América Latina y el Caribe. Guardó cada centavo que recibió para cumplir un sueño: La reina de la opereta se propuso hacer en México un teatro a la altura de La Scala de Milán o la Ópera de París. Y lo logró.

Sin embargo, cuenta Silvia Cherem, autora del libro Esperanza Iris. Traición a cielo abierto, (Aguilar, 2018) un hecho histórico marcó su desgracia: el atentado aéreo cometido en México el 24 de septiembre de 1952. Su esposo, el cantante Francisco Sierra, fue uno de los autores del bombazo en aquel vuelo que iba de la Ciudad de México a Oaxaca y que, según Cherem, sólo tuvo una verdadera víctima, la propia Esperanza Iris. “Sin estar en él, ella lo sufrió. Toda su carrera se desdibujó hasta quedar casi en el olvido”.

A ese teatro, recuerda la periodista, llegaban las figuras del momento. “Caruso, Anna Pavlova, Rubinstein. La crema y nata de la cultura del mundo pisaba México para actuar en el Esperanza Iris”.

Sierra fue sentenciado en 1953 a nueve años y Esperanza falleció en 1962, antes de que él saliera de prisión. El teatro se convirtió en un burdel y después fue vendido al gobierno del DF, que le devolvió su vocación y, hace una década, el nombre de su creadora.

Este año se celebra el centenario del Teatro de la Ciudad, entre las celebraciones está el lanzamiento de la biografía definitiva de La reina de la opereta, presentada al público el pasado domingo.

Fuente: El Financiero.

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