Inversionistas en bonos no están tomando en cuenta la baja calificación que Fitch ha otorgado a las empresas mexicanas que han caído en impagos.

tings castiga a las compañías mexicanas. (Archivo)

Fitch Ratings dice que castiga a las compañías mexicanas por sus pecados anteriores. Los inversores en bonos, sin embargo, dan muestras de mayor benevolencia.

A pesar de que México reformó el año pasado legislación sobre quiebras que se había usado en detrimento de los tenedores de bonos, Richard Hunter, jefe global de calificaciones corporativas de Fitch, dice que ese legado es uno de los motivos de que la agencia calificadora de deuda dé a los tomadores de crédito del país notas más bajas que a los de los otros países latinoamericanos.

El castigo es más evidente cuando se trata de las compañías de calificación basura de México. Su ratio de apalancamiento, que es de 4.75 veces, está muy por debajo de las 7.69 veces de las compañías de Brasil, Chile, Colombia y Perú de grado especulativo de Fitch.

Hay muchas compañías de bajo apalancamiento en México, pero su rendimiento es alto debido a recelos sobre la dirección empresarial…

De todos modos, el impacto de las notas más bajas que Fitch da a las compañías mexicanas es difícil de detectar en el mercado de bonos. Los costos crediticios promedio de las empresas del país, de la más a la menos solvente, son de 4.6 por ciento, en comparación con 7.1 por ciento de sus pares de Centroamérica y América del Sur.

“Como inversor, la calificación no determina si voy a invertir”, dijo por teléfono desde San Diego Claudio Robertson, jefe de negociación de renta fija de Investment Placement Group. “Uno presta atención a otras cosas más actuales. En mi caso, la calificación no incide”.

 

EL CASO DE VITRO
Robertson agregó que las nuevas leyes mexicanas sobre quiebras proporcionan más protección a los acreedores.

El presidente Enrique Peña Nieto reformó la ley luego de que la empresa fabricante de vidrio Vitro SAB, tras un impago de bonos de 2009, utilizó un vacío para convertirse en su propio mayor acreedor e impulsar una reestructuración a pesar de las objeciones que los tenedores bonos plantearon ante la justicia local. Un juez de los Estados Unidos rechazó más tarde el acuerdo.

Si bien cinco compañías mexicanas tuvieron impagos en 2013, sólo ha habido uno desde que las nuevas normas que rigen las quiebras se publicaron en el boletín oficial en enero de 2014, según Moody’s Investors Service.

Fitch dijo que no estima que vaya a cambiar su metodología de calificación hasta que haya visto más ejemplos de empresas que usan la nueva ley de quiebras.

Antes de que México reformara su legislación sobre quiebras, una clasificación del Banco Mundial basado en el cumplimiento de los contratos ubicó al país en el puesto 71, por debajo de Rusia y Argentina. Ahora ocupa el lugar 57, por encima de Argentina y Chile.

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