img_1428052574_be783bcf0348da7c0033Cozumel.- El robo de la arena no solamente se traduce en la comisión de un delito delicado al medio ambiente sino en el daño colateral que derivará por la modificación de la línea de costa, ya que al soplar el viento conocido como “sueste” podría haber efectos negativos en la franja arenosa junto al mar, pues al no haber la barrera natural que representaba esta duna, podrá erosionar la playa que significa un santuario para la arribazón de la tortuga marina.
Por lo pronto la arena se encuentra en el mismo estacionamiento donde fue hallada la mañana del pasado martes por autoridades municipales, y que podría ser usada por el dueño de los condominios Costa del Sol para extenderla en la zona que tienen en concesión a la orilla de playa en la que no hay arena sino una capa rocosa para uso de los condóminos, en tanto que la mayor parte del material sigue sin aparecer y ha empezado a surgir datos de que dos sujetos que trabajan en la oficina de la misma Dirección de Ecología podrían estar involucrados en el robo, uno sería hijo de una lideresa y el otro un empleado que anteriormente ha afrontado una demanda por delitos ambientales.
Para biólogos conocedores en el tema del manejo de tortugas, el robo de la arena llevada a cabo por empresarios turísticos metidos a delincuentes ambientales que saquearon este duna considerada una de las más grandes que hay en Cozumel y que formaba la parte más alta de un extenso terreno arenoso que en temporada de arribazón de la tortuga es un sitio único en el cual se pueden contabilizar cientos de nidos del quelonio cuyos huevos al cumplir el ciclo de anidación, eclosionan y las pequeñas tortugas se dirigen hacia el mar.
La labor natural que desarrollaba esta duna a la orilla de la carretera antigua hoy ciclovía, ayudaba al almacenamiento y retención de la porción arenosa pegada al mar que se encuentra sobre un amplio terreno rocoso y que debido al impacto del fuerte oleaje, es proclive a perderse mucha arena previo a la temporada de tortugas, pero la presencia de dicha duna fungía de barrera de contención para la arena al presentarse los “suestes”, evitando que el viento llevase las partículas hacia la carretera, por lo cual permanece un amplio y grueso colchón de arena que es buscado por los quelonios para depositar sus huevos por la temperatura favorable de esta zona de arena.
Su importancia en la cuestión de anidación, es catalogada como vital al encontrarse cientos de nidos cada temporada, pero ahora al modificarse la línea de costa de manera no natural sino provocada, derivará a que haya una marcada erosión y que se humedezcan de más los nidos lo que traería como consecuencia la perdida de los huevos, de lo que opinan que el daño es casi irreparable.
Ni vertiendo nuevamente la arena encontrada, se resarciría el daño, porque ya no se trataría de un material compacto sino suelto, frágil, que sería presa fácil del viento que terminaría por erosionarlo, y en caso de que alguna autoridad obligara a los saqueadores a devolverla, se necesitaría la inversión de recursos para reestablecer la duna, colocando una malla geotextil para retener la arena, sembrarle plantas nativas, para que vuelva a compactar de nuevo.
Por lo pronto opinan que en caso de ser marcada la erosión se perderían muchos huevos de tortuga o bien el quelonio ya no buscaría depositarlos en esta franja por la poca profundidad y por no considerar el ejemplar marino que sus huevos están seguros.
Otro de los puntos tocados referente a los depredadores, es que la autoridad federal en este caso la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), debe de obligar a los ladrones de la duna a restaurar el sitio independientemente de la sanción económica que les impongan al final del proceso que enfrentarán.

POR ESTO

No comments so far.

Be first to leave comment below.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *