La decisión del fabricante estadounidense se conoce con la negociación del tratado de libre cambio en el limbo

Los conductores se alejan del turismo tradicional y para aprovechar el tirón de la demanda por modelos del tipo crossover, la compañía General Motors decide resucitar el Blazer de la marca Chevrolet. Y anuncia, además, que se ensamblará en México. La estrategia de la multinacional va en sentido opuesto a la táctica del presidente Donald Trump, que está presionando a la industria de la automoción para que eleve la capacidad de producción en Estados Unidos.

Mary Barra, la consejera delegada de GM, esquiva siempre que puede las preguntas sobre la guerra arancelaria iniciada por el republicano con sus principales aliados comerciales y sobre las negociaciones para revisar el tratado de libre cambio con Canadá y México. La ejecutiva se limita a reiterar una y otra vez que está trabajando con la Administración para modernizarlo.

El Blazer dejó de producirse en 2005, cuando el alto precio de la gasolina empezaba a pegar bocados a las ventas de los SUV. La decisión de resucitarlo, aseguran desde la compañía anticipando la reacción airada de Trump, se tomó hace años. GM ya fue objeto de críticas en el pasado por producir coches en México que después vende en EE UU, aprovechando el bajo coste de la mano de obra al otro lado de la frontera y que no se pagan aranceles en los intercambios.

El nuevo Blazer ocupará un lugar intermedio entre el Equinox y el Traverse, que también han sido rediseñados para llegar al público que se interesa por los crossovers. “Es un mercado que sigue creciendo y evolucionando”, aseguró el presidente de GM para Norteamérica y jefe del negocio global de Chevrolet, Alan Batey, durante la presentación la pasada noche en Atlanta. Competirá con el Honda Pilot, el Ford Edge, el Nissan Murano o el Hyundai Santa Fe.

GM estaba concentrando la fabricación de los SUV en las fábricas que opera en EE UU, porque el margen de beneficio en estos vehículos es mucho mayor que los turismos. El nuevo Blazer, que empezó a producirse en 1969, se presenta como una opción puntera en tecnología para así llegar al público más joven. Equipa pantalla táctil de ocho pulgadas en el salpicadero, conexión a redes inalámbricas 4G y es compatible con las plataformas de Apple y Android.

Trump ordenó recientemente al Departamento de Comercio que examine los flujos comerciales en el segmento del automóvil, con la intención de aplicar un arancel de hasta el 25%. El sindicato United Auto Workers calificó la decisión de General Motors de decepcionante, “todo esto pasa cuando empleados en EE UU está siendo despedidos”. Los fabricantes insisten en que la producción en México es necesaria para poder competir con los rivales europeos y asiáticos.

Fuente: elpaís

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