La modelo relata en su autobiografía que empezó a sentirse incómoda al subirse a una pasarela en ropa interior y que lo decidió por sorteo

El desfile de Victoria´s Secret es uno de los eventos de moda más esperados del año. La ropa, las alas, los músicos, el backstage…todo forma parte de un espectáculo que acumula admiradores año tras año. Pero sin lugar a duda las verdaderas estrellas son las modelos. Cada joven maniquí quiere desfilar por esa pasarela que ha servido para catapultar la carrera de grandes nombres como Heidi Klum, Tyra Banks y Alessandra Ambrosio.

Gisele Bündchen fue un icono dentro de la marca de lencería. Con solo 19 años de edad, la brasileña firmó un contrato con la casa en un momento donde tal acuerdo no era común. “En esos días yo era una modelo de moda, y Victoria’s Secret era una compañía de catálogos. En 1999, hubo una fuerte división entre los dos”, explica en su libro autobiográfico Lessons: My Path to a Meaningful Life (Lecciones: mi camino hacia una vida plena), publicado en octubre .

El millonario contrato, cercano a los 20 millones de dólares (17,4 millones de euros), supuso el 80% de sus ingresos anuales, y la modelo, de ahora 38 años, estaba “feliz” de tener seguridad financiera. Por esa razón, no dudó en renovar su contrato años más tarde para seguir luciendo su estatus de ángel de Victoria´s Secret.

Sin embargo, poco a poco la brasileña, conocida por su curvas, empezó a sentir cierto pudor en la pasarela. “Durante los primeros cinco años me sentí cómoda desfilando con lencería, pero a medida que pasaba el tiempo me sentía cada vez menos relajada cuando me fotografiaban caminando por la pasarela con solo un bikini o un tanga”, cuenta en sus memorias, tal y como recoge la revista People. “Denme una cola, una capa, alas … ¡cualquier cosa que me cubra un poco, por favor!”, añade.

Esto, sumado a las exigencias de asistir a la apertura de tiendas, hacer anuncios y los constantes viajes, terminaron por desgastar a la modelo, que se planteó la posibilidad de no renovar contrato con la marca en 2006. “Sin duda estaba agradecida por la oportunidad y la seguridad financiera que la compañía me había brindado, pero me encontraba en un lugar diferente en mi vida y no estaba segura de querer seguir trabajando allí”, confiesa.

Tras mucha meditación, la modelo decidió dejar la decisión en manos del azar. “Arrugué dos pequeños trozos de papel y los coloqué en una taza de té vacía”, explica la maniquí. En un papel escribió la palabra Sí y en el otro la palabra No. “Cerré los ojos y me dije a mí misma: ‘Cualquier pedazo de papel que elija será lo mejor para mí”. La fortuna quiso que saliera el papel con la negativa, y fue así como Bündchen colgó sus alas en 2007. “Fue la respuesta que inconscientemente quería escuchar, y también creo que fue la respuesta que mi cuerpo quería escuchar”, agrega en sus escritos.

Esta no es la única revelación que se puede encontrar en el libro de la que ha sido durante 15 años la supermodelo mejor pagada del mundo, Como se adelantó en octubre, la brasileña afirma haber sufrido ataques de pánico e incluso pensamientos suicidas durante uno de los periodos más exitosos de su carrera. “Empecé a pensar: ‘Si salto de mi balcón, esto se acabará y nunca más tendré que preocuparme por la sensación de que el mundo se me viene encima”, cuenta la modelo.

Además, detalla su arrepentimiento ante una operación de aumento de pechos que se realizó tras amamantar a sus dos hijos. “Cuando me desperté [al día siguiente], pensé: ‘¿Qué he hecho?’ Sentí como si estuviera viviendo en un cuerpo que no reconocía”, admite. “Durante el primer año, usé ropa [holgada] porque me sentía incómoda”, añade la modelo.

Fuente: elpaís

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