La lusa Paula Amorim, un aristócrata francés y un consorcio luxemburgués optan al control de este enclave, a 120 kilómetros de Lisboa

A la «jet set» le encanta el paraíso de Comporta, un universo ecológico y chic que se extiende a lo largo de 1.360 hectáreas a tan solo 120 kilómetros de Lisboa. Nos dirigimos al sur, en dirección a Setúbal, y cruzamos el estuario del río Sado en un ferry. El Océano Atlántico se despliega con su azul virgen. La arena fina y la proliferación de arrozales enmarcan el conjunto sostenible de cabañas de madera y paja, con la sucesión de playas kilométricas al fondo. Unas 200 especies de aves pueblan las zonas forestales de esta mágica zona del litoral alentejano, donde Madonna gusta de montar a caballo y el desfile de famosos va desde Rania de Jordania a Kristin Scott-Thomas, Christian Louboutin, Eugenia Silva o Luis Medina.

Pero, ¿quién gestiona el lujo de este verdadero ElDorado contemporáneo? Pues un Fondo Especial de Inversión Inmobiliaria, que entró en dificultades con el colapso del Banco Espírito Santo hace cuatro años y hoy está a la venta en una carrera internacional con tres pretendientes: la millonaria portuguesa Paula Amorim (hija del fallecido magnate del corcho, Américo Amorim), el aristócrata francés Louis-Albert de Broglie (que vive en un castillo) y el conglomerado luxemburgués Oakvest.

Comporta se gestiona en su conjunto. Su nombre oficial es Herdade da Comporta. Después cada comunidad de casas alquila por separado. El precio de partida se sitúa en 800 millones de euros y la empresaria lusa parece la mejor posicionada, de acuerdo con la planificación que ha diseñado al frente del grupo inmobiliario Vanguard Properties. Todo indica que el cambio de propietario será una realidad en las próximas semanas, en medio del «glamour» que siempre persigue a la comunidad de Comporta, donde las bicicletas saludan el acceso a la mayoría de las moradas y andar en sandalias o chanclas es la alternativa más utilizada, cuando no los pies desnudos directamente.

Masión en Oporto

Fue el emprendedor francés (aunque nacionalizado suizo) Claude Berda, especializado en el sector audiovisual a través del consorcio AB, quien puso en marcha Vanguard, de la mano de Paula Amorim como gran referencia. Convertida en la persona más rica de Portugal desde que murió su padre hace un año, Amorim está casada en segundas nupcias con el empresario luso Miguel Guedes de Sousa, a quien se unió en una ceremonia celebrada en su lujosa mansión de Oporto, no lejos de donde viven Íker Casillas y Sara Carbonero. Fue después de haberse conocido en el Hotel Amenjena de Marrakech, que frecuentan Ernesto de Hannover, David Beckham o Roman Abramovich. La gran favorita para hacerse con el entorno de Comporta, es dueña de la cadena de tiendas de moda Fashion Clinic y de las franquicias portuguesas de Gucci.

A su principal oponente, De Broglie, se le conoce como «el príncipe jardinero» porque se trata de un aristócrata que ha hecho del ecologismo su sello de marca, tal cual refleja la línea de ropa con la que triunfa en el mercado francés.

Comporta gana adeptos año tras año y se beneficia de una gran ventaja: se halla a menos de una hora y media de Lisboa. El estilo colonial parece haberse reciclado en ecológico «fashion» a lo largo del enclave: una irresistible combinación que atrae cada vez a más gente con un determinado poder adquisitivo. Además, los paparazzi aún no hacen de las suyas ahí, por lo que la discreción es otro arma cotizada.

Fuente: abc

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