0604153e08c3d32medMerida, Yuc.- Durante dos años exactamente “Hugo Chávez” estuvo privado de su libertad, sin juicio de por medio y sin que se le haya establecido ninguna fianza. Solo la muerte pudo liberarlo… y le llegó el Viernes Santo encerrado en la Oficialía de Partes, víctima de la indiferencia oficial incluyendo las dependencias encargadas de proteger la fauna.

Precisamente, en la Semana Mayor de 2013, este rojo cardenal llamado como el extinto líder venezolano, fue robado y desde ese momento empezó su peregrinar, primero en la Secretaría de Seguridad Pública, el Ministerio Público y finalmente en el penal, porque la Semarnat fracasó en su único intento de llevarlo a un santuario de animales.

Un grupo de abogados de esa dependencia no dio el ancho para rescatarla del resguardo en el que estuvo en el Juzgado Primero Penal, y más porque su secretario en aquel entonces, Miguel Dzul, la defendió con uñas y dientes.

Desde ese entonces, el pájaro fue cuidado, alimentado y hasta apapachado por trabajadores del Poder Judicial que le compraban alpiste, le ponían fruta, tomate, etc., y mantenían limpia su jaula y le cambiaban el agua.

Un gato intentó comerlo

Cuando se salvó de ser la cena de un gato callejero, lo llevaron a un veterinario y lo curaron, dejando un buen tiempo de cantar, hasta que se recuperó y volvió a alegrar ese sitio con su canto.

No pocos abogados y personas que iban a los juzgados trataron de “adoptarlo”, pero no lo lograron.

El fin de semana de puente, fue dejado, como en otras ocasiones, en la Oficialía de Partes, pero este lunes lo encontraron muerto.

Se le puso el nombre de “Hugo Chávez” porque es rojo y en referencia a Nicolás Maduro, quien ha manifestado en varias ocasiones que el extinto líder venezolano se le aparece en forma de un “pajarito chiquitico” y hasta habla con él.

Su historia comenzó cuando el chatarrero discapacitado Eric Rommel Herrera Castillo aparentemente indujo a su hijo de siete años a robar un cardenal y un medidor de luz.

El sujeto fue acusado de robo calificado que denunció María del Carmen Martínez Góngora, dueña del medidor, y corrupción de menores e incapaces, por la representación social.

El propietario del ave canora no interpuso denuncia y, por lo tanto, se puso el pájaro a disposición del juez de la causa.

Herrera Castillo sustrajo el ave de un predio de la calle 23 A entre 44 C y 44 D del fraccionamiento Lindavista.

Estuvo preso unos meses y recuperó su libertad, no así “Hugo Chávez”, al que nadie reclamó.

SIPSE

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