El estado de indefensión en que se encuentra la ciudadanía, con apenas presencia policial en las regiones y patrullajes insuficientes, alcanza al transporte público, donde se cometen asaltos a los choferes y pasaje sin que, como es habitual, se logre capturar a los delincuentes.

Y es que a los robos a comercios, casas habitación y asaltos a transeúntes que son más violentos día con día, se suman los atracos perpetrados a bordo del transporte público, que la autoridad siempre se ha empeñado en negar, aunque su veracidad quedó patente hace escasos días, cuando un solitario hampón abordó un camión de la Ruta 44 y pagó su pasaje, sólo para acercarse minutos después al conductor, amagarle con un arma de fuego y llevarse hasta el último centavo, tanto billetes como monedas.

El caso se dio a conocer a través de las redes sociales y, gracias a la cámara instalada al interior del camión, pudo hacerse de dominio público, con lo que se confirma que, al igual que en otras ciudades con millones de habitantes se perpetra desde hace mucho tiempo esta modalidad de robo, la misma empieza a generarse en Cancún, ante la inquietud ciudadana, que ya no sabe a quién recurrir.

Aunado a la delincuencia común, los cancunenses se enfrentan a balaceras y ejecuciones a plena luz del día en lugares públicos, así como asaltos a instituciones bancarias, supermercados, farmacias y tiendas de conveniencia, lo que a muchos orilló a cambiar sus costumbres por temor a recibir una bala perdida, como ha sucedido en varias ocasiones.

Y ahora los ilícitos llegan hasta los camiones urbanos, aunque en realidad no son todo lo “nuevos” que muchos pudieran pensar, sino que se vienen perpetrando desde hace más de un año, ante el silencio de las autoridades, que preferían quedar calladas antes que reconocer el problema e intentar ponerle una solución.

Se han dado varios casos de rateros que vieron presa fácil a los choferes del transporte público y los mismos usuarios de camiones y combis, particularmente estas últimas e incluso se tiene conocimiento de una dama que viajaba en una combi en la que había pocos pasajeros; en un momento dado subieron dos mujeres jóvenes y se sentaron a ambos lados de la víctima, una de ellas sacó una navaja y se la puso en el costado a la señora, amenazándola con lastimarla si no le daba sus pertenencias.

Una vez logrado su objetivo, las delincuentes pidieron la parada y bajaron de la unidad; fue hasta entonces cuando la usuaria dio la voz de alerta, pero ya era demasiado tarde.

Meses atrás, jóvenes estudiantes de la Universidad Politécnica sufrieron en carne propia los asaltos a bordo del camión, especialmente quienes acuden en las tardes y salen una vez anochece; en varias ocasiones fueron despojados de sus pertenencias mientras la unidad circulaba en pleno Arco Vial y más de un estudiante transmitió su mala experiencia en redes sociales, pero lamentablemente esta situación no llegó a ser tomada en cuenta por las autoridades.

Fuente: PORESTO

No comments so far.

Be first to leave comment below.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.