Fotografías aéreas muestran que se mantiene la contaminación de la sabana de Chetumal, sin que a las autoridades ambientales parezca importarles este asunto.

Este cuerpo de agua está conectado con los manglares de Bacalar, de la Bahía de Chetumal Santuario del Manatí, por ser parte de un gran ecosistema que se debe de conservar.

Desde hace años la construcción de puentes para el acceso a colonias como la Nuevo Progreso y Mártires Antorchistas generó un grave problema ecológico que ha sido ignorado por las autoridades.

Desde el aire se notan claramente las dos tonalidades de la sabana, en una sección aguas turbias que vienen de la planta de tratamiento de aguas residuales, y por el lado de la colonia Los Monos se tienen aguas claras y con una menor contaminación.

Mientras tanto, muchas familias continúan pescando mojarras para su alimento diario y cuando tienen excedentes lo comercializan, aun cuando los peces son extraídos de aguas contaminadas.

El crecimiento urbano irregular que se registra en el norte de la ciudad ha propiciado que gradual, pero sistemáticamente, se rellene con escombro parte de la sabana de Chetumal de manera ilegal, tanto que el cuerpo de agua se encuentra en la actualidad dividido en tres partes por caminos ilegalmente construidos que la atraviesan y cortan el flujo natural del agua.

Se ha señalado que por la falta de vigilancia de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y Protección Civil, sobre el camino y casi dentro del agua a sus orillas se construyan endebles viviendas, las cuales son habitadas por familias humildes, quienes viven en una zona considerada de alto riesgo.

Lejos de atender esta problemática, el mes pasado el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, dio el banderazo de inicio de obras de construcción de la red eléctrica y de pavimentación en las colonias Fraternidad y Mártires Antorchistas en la capital del estado, con una inversión de 26 millones de pesos.

En la colonia irregular Mártires Antorchistas se invierten 4.8 millones de pesos en 6 mil 520 metros cuadrados de pavimento, y en Fraternidad 7 mil 333 metros cuadrados de calles, en beneficio de 1 mil 114 habitantes.

No obstante, el gobierno de Quintana Roo no ha anunciado acciones para la conservación o para revertir el daño ecológico a la sabana de la capital, por lo que el problema persistirá.

Cabe mencionar que la sabana tiene una longitud de 15 kilómetros, desde el norte recorre las colindancias de la mitad de Chetumal; en la parte más ancha tiene 300 metros, aunque en algunas partes llega hasta 100 metros; y la parte más profunda es de 4 metros.

Pese a que fue dividida de manera ilegal por el desarrollo de asentamientos, se pueden encontrar diferentes especies de aves, lagartos, cocodrilos y peces, además de dos especies de mangle, tanto que hay gente que tiene como ocupación la pesca en esta laguna.

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