Su participación en «Supervivientes» sigue siendo una incógnita. La cadena la quiere, pero quizás este reality no sea el mejor para su imagen.

Que para Isabel Pantoja la dignidad es lo más importante nadie lo pone en duda. Así lo ha demostrado hasta en los peores momentos de su vida cuando tuvo que cumplir dos años de la ya famosa condena ejemplarizante por blanqueo de capitales en la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra (Sevilla). En sus entradas y salidas de permiso penitenciario nunca dio aspecto de estar viviendo un desgaste emocional o físico, sino lo contrario, siempre mantuvo la sonrisa e incluso saludaba a los fans que la esperaban a las puertas para mostrarle su apoyo.

Luego consiguió reinsertarse musicalmente con una rentrée a lo grande, en la que Universal, hasta hace un mes su discográfica, puso todo su esfuerzo para que lo de la cárcel pareciera un sueño. Y lo consiguieron durante un año, en el que volvió a llenar las plazas de media España moviendo su bata de cola y entonando las canciones que su querido Juan Gabriel. Pero la cosa se truncó por exigencias del caché y porque Ana, su madre enfermó y la tonadillera decidió recluirse en Cantora para cuidarla. Este retiro semivoluntario le ha pasado factura en lo económico, ya que a pesar de haber amasado una fortuna, esta parece desinflarse cada dos o tres años.

Esta semana una revista apuntaba que la tonadillera estaría negociando participar en el reality «Superviventes’»(Telecinco) por un caché que rondaría los 80 mil euros semanales. La cadena ha desmentido que vaya a pagar esa cantidad pero ha reconocido lo que ya era vox populi y es el acercamiento personal entre Isabel y el propio Paolo Vasile para retomar la buena relación que en su día tuvieron y que la llevó a presentar hasta las campanadas del 2011.

El entorno más cercano también se sorprendía con la noticia de su participación, no por falta de ganas, que las tiene, porque le gustan estos formatos de los que se declara públicamente fiel seguidora. Pero lo de la isla es mucho desgaste para ella. «Ver a una estrella como Isabel sin maquillar, sin comer, no creo que sea lo más beneficioso para su carrera ni para su imagen», apunta un experto en televisión. Además su caché y su sola presencia eclipsaría al resto de concursantes y desequilibraría todas las normas del concurso. Sin olvidar que la cantante tendría que pasar las pruebas físicas para demostrar que su estado general de salud es el idóneo para poder vivir al límite. Su hijo Kiko, a punto estuvo de no poder ir, ya que obtuvo unos resultados médicos muy ajustados, que casi le dejan sin participar, de no ser por el beneplácito de la productora que prefirió correr el riesgo. Si veremos o no naufragar a la diva es cuestión de días. Lo que si parece más inmediato es que acuda al plató de «GH Dúo» a recibir a su hijo Kiko, solo si este resulta ganador de la primera edición que finaliza el próximo jueves. Un aperitivo de lo que podría ser su participación en un talent musical o un reality al estilo Las Campos con todo el clan Pantoja, podrían ser un buen salvavidas.

Fuente: ABC

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