24441_FOTO3El académico estadounidense Paul Krugman no es muy optimista con el futuro cercano de la economía mexicana. “¿Cuándo se dará este milagro mexicano? La gente ya se está cansando de esperar. No hablamos de un desempeño terrible de la economía pero no es el que se esperaba. Dudo que se vaya a producir ese milagro”, señaló este viernes en una conferencia organizada por la Cámara Nacional de la Industria mexicana.

Krugman, premio Nobel de Economía en 2012, vino a enfriar el ya de por sí borroso eslogan del Mexican moment, que acompañó el ascenso al gobierno de Enrique Peña Nieto hace dos años. El ambicioso paquete de reformas emprendido al poco de llegar al poder —cambios en las legislaciones energética, financiera, fiscal, telecomunicaciones y educativa— despertó un aplauso mayoritario entre la comunidad internacional. Los profundas medidas liberalizadoras en sectores clave de la economía del país alentaron eufóricos pronósticos de crecimiento para México. Tasas del 5% y del 6% que, apenas dos años y medio después, se han visto reducidas a menos de la mitad.

“Quieren un verdadero despegue del crecimiento económico, siguen esperando que México se convierta en un país como Corea del Sur. Pero esto no sucede”, subrayó el académico. La economía mexicana cerró 2014 con un tímido avance del 2,1%. Y en los tres primeros meses de este año, el Banco de México ya ha ejecutado su primer tijeretazo a las expectativas de crecimiento hasta una horquilla de entre 2,5% y 3,5%.

Siguen esperando que México se convierta en un país como Corea del Sur. Pero esto no sucede”

Los cambios en tres de las grandes patas productivas —energética, financiera y telecomunicaciones— han probado ser de recorrido largo y necesitan más tiempo para probar sus efectos. A su vez, México ha sufrido desde finales del año pasado dos embates externos. El desplome del precio del petróleo, que acumula un descenso de más del 60% desde junio; y la depreciación del peso con respecto al dólar.

Krugman, crítico confeso de las medidas de austeridad y políticas de ajuste en el gasto público, cuestionó la efectividad del acuerdo de libre comercio firmado entre EE UU y México en 1994: “Llevamos 20 años de liberalización del mercado y claramente se ve que eso no basta” Reconoció sin embargo que “el mayor atractivo de México es estar cerca de EE UU”.

La oportunidad de aprovechar el tirón de la industria estadounidense fue subrayado además por el académico como una medida de protección ante la caída del petróleo. “México es mucho menos vulnerable a los precios del petróleo en comparación con el pasado. Es ahora un país con un sector exportador más diversificado, orientado a manufactura más que una petroeconomía”. En lo que va de año, las industria manufacturera mexicanas se ha visto muy beneficiadas de la revitalización de las exportaciones a EE UU –destino del 80% del total–  y ante la debilidad de la demanda interna, suponen uno de los principales motores de México.

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