Mohammed Reza Pahlavi contrajo matrimonio con una joven germano-iraní el 12 de febrero de 1951. Siete años más tarde, se divorciaban ante la incapacidad de ella de concebir hijos.

Fue una boda digna de el Sha-an-Sha, rey de reyes. Tras un primer divorcio de la princesa Fawzia de Egipto, Mohammed Reza Pahlavi volvía a contraer matrimonio en búsqueda de una mujer que le diera un heredero varón. Era 12 de febrero de 1951 y la elegida una bella joven de 19 años, hija de una alemana y de un jefe de tribu iraní, llamada Soraya Esfandiary. Después de ese día, todos la conocerían como «la princesa de los ojos tristes».

Pahlavi eligió a su segunda esposa a través de una fotografía. No hubo un noviazgo largo, ni quinielas de quién diseñaría el vestido de la novia. Los novios se vieron una vez y ella dijo «sí» tras recibir un impresionante diamante de 22 quilates. Fijaron el 27 de diciembre como fecha para la ceremonia, pero se vieron obligados a posponerla tras enfermar la novia de fiebres tifoideas.

El enlace se celebró en el palacio de Golestán, en Teherán. Desde primera hora de la mañana, una flota de aviones sobrevolaba la capital iraní lanzando impresos de felicitación y una multitud celebraba en las calles la boda real.

Soraya Esfandiary llegó al palacio en una limusina, vestida con un exclusivo vestido de Christian Dior de lamé plateado, adornado con seis mil diamantes y un millón y medio coquíes, además de más de veinte mil plumas blancas. El diseño pesaba más de 20 kilos, y la novia tenía serios problemas para caminar. Un drama que, años más tarde,viviría otra futura primera dama, también con un pesado vestido de Dior, y también destinada a lucir un rictus serio.

La futura emperatriz se tapaba del frío invierno iraní con una chaqueta, una capa y el velo, que mantuvo puestos durante una ceremonia tradicional en la que no hubo ni intercambio de anillos ni beso entre los novios. Una vez convertida en la esposa del Sha, Soraya se quedó solo con su vestido y añadió como adornos las joyas de la corona persa.

«Sacrifiqué mi propia felicidad»

El Sha y la emperatriz Soraya estuvieron juntos siete años, en los que todo intento de concebir un heredero fueron infructuosos. En 1958,Pahlavi anunciaba entre sollozos su divorcio. Su esposa describía la decisión como «un sacrificio de mi propia felicidad».

La emperatriz recibió el título de princesa Soraya de Irán y una pensión vitalicia, y se mudó a Europa para vivir el resto de su vida. A pesar de todos los romances que mantuvo -y los que se dijo que mantuvo-, «la princesa de los ojos tristes» siempre se refirió al Sha de Persia como «mi marido». «Lo amé desesperadamente, pero al final venció la razón de Estado», afirmó en una ocasión.

La princesa Soraya falleció en 2001 en su casa de París a los 69 años. Tras su muerte, se subastaron la mayoría de sus pertenencias, incluído su vestido de boda. Por su parte, Reza Pahlavi volvió a contraer matrimonio con Farah Diba, con quien tuvo tres hijos más (dos varones).

Fuente: ABC

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