La lateralidad se remonta a la prehistoria y se cree que confiería ventajas en grupos cooperativos.

¿Qué tenían en común Aristóteles, Alejandro Magno, Leonardo da Vinci, Napoleón y Marilyn Monroe? Todos ellos estaban dentro del diez por ciento de la población mundial que tiene lateralidad izquierda, es decir, eran zurdos.

Los seres humanos somos asimétricos por naturaleza, nuestro corazón está en el lado izquierdo del tórax, nuestro pulmón derecho es diferente al izquierdo, el hígado se encuentra en el derecho del abdomen… Nuestro cerebro y, por ende, nuestro comportamiento no iban a ser diferentes, la mayoría de nosotros usamos preferentemente una mano frente a la otra.

Ventajas evolutivas de la lateralidad

La lateralidad, o el dominio de un lado del cuerpo sobre el otro, tiene implicaciones en muchos ámbitos de nuestra vida. Así por ejemplo, a nivel deportivo, ser zurdo ofrece ventajas competitivas en algunos deportes, como el béisbol, el tenis, la esgrima o el boxeo.

Cuando se compara la lateralidad en los chimpancés, se observa que cuando caminan a cuatro patas no hay preferencias, pero que tienden a realizar más acciones con una mano en el momento que caminan erguidos. De aquí se deduce que tener una mano dominante debió representar algún tipo de ventaja evolutiva cuando adoptamos la bipedestación.

Por otra parte, los científicos defienden que cuanto más social es un animal, en donde la cooperación es muy valorada, mayor tendencia hay a usar un lado del cuerpo. Esto se debe a que una sociedad es más eficiente cuanto mayor es el grado de cooperación. Esto se ha traducido, en lo seres humanos, en que la mayoría somos diestros –el 90%-. Entonces, ¿el diez por ciento de zurdos representa el hecho de que no seamos totalmente cooperativos?

La razón evolutiva que subyace debajo de la lateralidad es, al menos en teoría, que al compartir la misma mano dominante, podríamos prestarnos entre nosotros diferentes adminículos, como son las herramientas. Todo esto está muy bien, pero ¿por qué la mano derecha en lugar de la mano izquierda?

Había zurdos en la prehistoria

La lateralidad izquierda está «mal vista» y tiene una connotación peyorativa, al menos lingüísticamente. Así por ejemplo, en inglés la expresión «to be left» también significa «ser torpe»; en italiano «sinistra» nos remite irremediablemente a «siniestro» y en francés, «gauche» viene del verbo latino que significa tanto errar como vagabundo.

Tenemos evidencias sobradas de personas diestras en la prehistoria. Las pinturas rupestres muestran rostros humanos con la mirada dirigida hacia el lado izquierdo, que es la tendencia artística de los diestros a la hora de dibujar perfiles faciales. Estas pinturas también nos muestran figuras humanas sosteniendo utensilios y armas en las manos derechas.

También disponemos de pruebas fehacientes de que había «pintores prehistóricos zurdos». En las paredes de la Cueva del Castillo (Cantabria) hay impresas cuarenta y cinco manos «en negativo». Cuando nuestros ancestros del Paleolítico superior las llevaron a cabo tuvieron que apoyar una mano en la roca y cubrirla con un mineral rojizo triturado. Si el artista era diestro la mano que apoyaba era la izquierda, y a la inversa, si era zurdo, la mano en negativo que legó a la posteridad era la derecha, con el pulgar situado a la izquierda.

Pues bien, de las cuarenta y cinco manos, seis de ellas tienen el pulgar a la izquierda, lo cual representa el 13% de la muestra, una cifra bastante similar al porcentaje de zurdos que hay en la actualidad. Proporción que se mantiene en la cueva de Las Manos (Argentina), realizadas con la misma técnica que en las pinturas cántabras.

Fuente: ABC.

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