miopiaLa miopía está llegando a niveles epidemiológicos en todo el mundo, tan solo en China afecta al 90 por ciento de los adultos jóvenes y se considera una de las principales causas de problemas graves de discapacidad visual. Por ello, la revista Nature juntó una serie de estudios publicados en los últimos 10 años que desechan las explicaciones que atañían este problema a la genética o al ver mucha televisión y apuntan a un nuevo culpable: los niños se exponen cada vez menos a la luz solar.

Científicos de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos y de la de Tecnología, de Sidney, Australia, encontraron que los niños que pasan menos tiempo en exteriores están más propensos a desarrollar miopía, debido a que exponerse a menor luz solar cambia la forma del globo ocular y se hace más alargada, como resultado se tiene que la luz se enfoca al frente de la retina en vez de directamente sobre ella.

Este cambio en la manera en la que el ojo enfoca la luz causa que las personas vean con menos claridad y se dificulte ver los objetos que están a la distancia.

La revista explica que no sólo en China el “no poder ver de lejos” implica un fuerte problema, también en los Estados Unidos y Europa cerca de la mitad de los adultos jóvenes son de visión corta, casi el doble de la prevalencia que había hace 50 años. Los expertos que ahí escriben estiman que para el final de esta década, a nivel mundial unas 2.5 millones de personas (una tercera parte de la población total) será miope.

En México, de acuerdo con la Secretaría de Salud (Ssa), más del 40 por ciento de los habitantes sufren de alguna ametropía, es decir, la miopía, hipermetropía (visión borrosa de objetos cercanos), astigmatismo (dificultas para ver detalles de cerca o lejos) y presbicia (enfocar objetos cercanos).

De los mexicanos que padecen los también llamados errores refractivos, la SSa estima que el 80 por ciento tiene un diagnóstico erróneo por no acudir al oftalmólogo o con algún especialista en la materia, pese a que además de lo problemas visuales que genera se pueden experimentar otros síntomas como dolores de cabeza, vómito, nauseas y mareos.

Además, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos errores de refracción representan el 43 por ciento de las principales causas de discapacidad visual, seguido por las cataratas no operadas y el glaucoma.

En el documento publicado y escrito por Elie Dolgin, explica que a pesar de que la miopía se puede corregir con anteojos, lentes de contacto y cirugía, estos no tratan el defecto subyacente, o sea, el globo ocular ligeramente alargado.

“En los casos graves, la deformación estira y adelgaza las partes internas del ojo, lo que aumenta el riesgo de desprendimiento de retina, cataratas, glaucoma e incluso ceguera. Debido a que el ojo crece durante la infancia, la miopía generalmente se desarrolla en los niños y adolescentes en edad escolar”, se lee en el artículo.

A lo largo de los años, el consenso científico apuntó a que los causantes de la miopía eran los genes, pues estudios de la década de los 60′s encontraron que era más común en gemelos idénticos que en los no idénticos genéticamente.

Pero tal idea se desmontó cuando en 1969 se estudió a una población del norte de Alaska, quienes habían cambiado su estilo de vida y a pesar de que la prevalencia de miopía era baja (2 por 131 personas), más de la mitad de los miembros de las generaciones más jóvenes sí la padecían, por lo que el cambio tan rápido a nivel genético quedó descartado.

Posteriormente se culpó también a los libros y en la era moderna al uso de computadoras ysmartphones.

LA LUZ

Varios experimentos en animales han sustentado la idea de que la luz natural da protección al ojo y, en condiciones controladas, también la artificial, bajo la hipótesis de que ésta estimula la producción de dopamina en la retina y bloquea el alargamiento del ojo durante el desarrollo.

Este neurotransmisor sólo puede producirse en un ciclo diurno, o sea el aumento de luz durante el día, por lo que ahora los expertos piensan que en la iluminación tenue, es decir, la típica en lugares cerrados este ciclo se interrumpe con consecuencias para el crecimiento del ojo.

“Si nuestro sistema no consigue un ritmo diurno suficientemente fuerte, las cosas se salen de control. El sistema empieza a ponerse más ruidoso lo que significa que sólo crece en su propia manera irregular”, dijo a la publicación Regan Ashby, de la Universidad de Canberra.

Por otro lado, Ian Morgan, investigador de la Universidad Nacional de Australia, estimó que los niños deben de pasar cerca de tres horas al día bajo rayos de luz de 10 mil lux para estar protegidos contra la miopía, que es como si alguien estuviera bajo la sombra de un árbol o usando lentes obscuros en un día soleado de verano.

Un día nublado puede proporcionar menos de 10 mil lux y una oficina o salón de clases bien iluminado generalmente no dan más de 500 lux, de acuerdo con el estudio.

fuente: SINEMBARGO.MX

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