El Gobierno mexicano entrega 19 contratos privados para extraer hidrocarburos en las aguas profundas del golfo de México.

La petrolera holandesa Shell ha sido la protagonista de la segunda subasta de contratos petroleros para extraer hidrocarburos en las aguas profundas del golfo de México que se ha celebrado este miércoles. La firma ha apostado por nueve yacimientos —cinco en consorcio y cuatro de manera individual— tanto en la región del Cinturón Plegado Perdido, en la frontera marítima con Estados Unidos, así como en la Cuenca Salina frente a las costas del Estado mexicano de Tabasco. Además de la exitosa puja, Shell ha anunciado el hallazgo de un cuantioso yacimiento en el pozo Whale que se encuentra en las aguas del golfo de México del lado estadounidense.

El Gobierno mexicano ha entregado, en total, 19 contratos privados a 11 empresas para explotar áreas donde la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) no había podido llegar por falta de recursos tecnológicos y económicos. Las empresas PC Carigali —subsidiaria de la malasia Petronas— y Qatar Petroleum han conseguido cinco contratos cada una. Pemex, por su parte, obtuvo cuatro contratos, dos en asociación con Chevron y Shell. La española Repsol ha debutado en la subasta de aguas profundas con tres contratos con los que ha sumado fuerzas con la malasia PC Carigali.

“México está teniendo mucho éxito captando inversión y lo está haciendo en términos favorables para el Gobierno”, ha apuntado Juan Carlos Zepeda, presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, al terminar la subasta. Las autoridades energéticas estiman que la entrega de estos contratos representan 1,5 veces más la inversión que se había conseguido en todos los concursos desde que se liberó el mercado energético de México en 2013. La primera producción de estos yacimientos se obtendrán en 2028 y podrían abonar 1,5 millones de barriles de crudo a la producción mexicana para 2032.

Zepeda ha explicado que el Gobierno de México decidió elevar la oferta de la segunda subasta, de 10 a 29 contratos, tras el éxito de la primera que se celebró en diciembre de 2016, donde se concedieron ocho contratos. Entonces las compañías China Offshore Oil, ExxonMobil, British Petroleum, Total y Statoil acapararon la puja. El interés de las firmas petroleras se ha volcado principalmente en en los yacimientos del Cinturón Plegado Perdido debido a su cercanía con las aguas marítimas de Estados Unidos donde la mayoría de las empresas han hecho considerables hallazgos en la última década.

La lucha de las petroleras durante la subasta se ha observado, principalmente, en el pago de desempate que el Gobierno mexicano pide como garantía a las empresas. Cuando dos firmas ofrecen las mismas condiciones contractuales, los reguladores eligen a la petrolera que entregue un monto en efectivo para desempatar. La holandesa Shell sorprendió en su lucha por uno de los yacimientos en la Cuenca Salina por la que ofreció 110 millones de dólares. Después la española Repsol en asociación con PC Carigali, Sierra Nevada y PTTEP también superaron las ofertas de sus competidores con un cheque por 151 millones de dólares. “Hubo mucha competencia y muchas propuestas muy agresivas, estos mecanismo atraen la inversión”, señaló Salvador Ugalde, jefe de la unidad de hidrocarburos de la Hacienda mexicana.

Fuente: ABC.

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