1437579678_542369_1437596611_noticia_normal“15 años no es edad para casarse. Es el momento de que niños y niñas se diviertan, se formen para el futuro y no tengan la responsabilidad de tener que sacar adelante a una familia”. Son las palabras de María del Mar Lozano, de 54 años, y no habla sin conocimiento. Se casó nada más cumplir 16 años “por la costumbre y la filosofía de aquel entonces”. Desde este jueves, nadie en España podrá contraer matrimonio legalmente si tiene menos de 16 años de edad. Hasta ahora, cualquier ciudadano podía contraer nupcias a partir de los 14.

Matrimonio de menores en Europa

La ley de Jurisdicción Voluntariamodifica, entre otros puntos, la edad mínima para casarse y la edad de consentimiento sexual —establecida en 13 años y que también asciende hasta los 16—. Lozano, ahora presidenta de la Asociación de Mujeres Payas y Gitanas Romí de Palencia, asegura que apenas tuvo niñez. “Era la mayor de nueve hermanos y tenía que encargarme de la casa cuando mis padres estaban trabajando”, afirma. “Llegué a pedir una fregona por Reyes, aunque parezca increíble”, cuenta entre risas.

Los matrimonios infantiles en España son “una realidad casi inexistente”, según varios sociólogos consultados. Entre 2000 y 2014 se celebraron 365 de estas uniones —solo cinco en el último año registrado—, frente a los 2.678 matrimonios de menores de 16 años en los años noventa. De hecho, la edad media del primer casamientoen 2014 fue de 33,9 en las mujeres y de 36,9 en los hombres.

Caída en picado

La tendencia de este tipo de matrimonios ha caído en picado. En la década de los ochenta hubo 12.867 enlaces de menores de 16 años, el 94,5% eran niñas. “Los jóvenes han mejorado en cuanto a madurez y formación, sobre todo la población femenina, si lo comparamos con otras épocas”, asevera Myriam Fernández Nevado, socióloga de la infancia. Y es precisamente la formación y la búsqueda de un futuro laboral lo que empieza a cambiar la tendencia en un colectivo que tradicionalmente se casaba antes que el resto: los gitanos. “En décadas pasadas, era normal que cualquier pareja se casara antes, fuera gitana o no. Aunque nuestra tradición es la que es, ya nos casamos más tarde. Ahora con 14 o 15 años son unos niños. Antes había que ponerse a trabajar a edad más temprana y ayudar a la familia”, asegura Mariano González, gerente de la Unión Romaní de Madrid.

La nueva normativa es bienvenida por las organizaciones sociales consultadas. “Es un límite de edad que nos iguala con el resto de países del entorno europeo”, reconoce Sara Giménez, directora del departamento de Igualdad de la Fundación Secretariado Gitano. No obstante, Fernández Nevado asegura que no basta con prohibir, sino que hay que crear programas de formación que ayuden a evitar matrimonios a tan temprana edad.

El Gobierno de Mariano Rajoy propuso en abril de 2013 modificar el Código Civil y subir la edad mínima para poder contraer matrimonio. Esto entraba dentro del Plan para la Infancia del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, liderado en ese momento por Ana Mato. El pasado 3 de julio se publicó en el Boletín Oficial del Estado la nueva ley y 20 días después, entra en vigor.

La ONU reiteró en 2007 a España su inquietud por el hecho de que, en circunstancias excepcionales, un juez pudiera autorizar a dos personas a casarse con sólo 14 años. Esto contravenía la Convención de los Derechos del Niño, firmada por 20 países en 1990, entre los que estaba España.

La tradición

Belén Hernández y Abraham Dual, ambos de 38 años, se casaron cuando ella tenía 17 y él 16. “Nos casamos tan pronto porque la tradición gitana exige que si los noviazgos no son oficiales, la pareja no puede salir junta a la calle”, cuenta Hernández. Los primeros años no fueron fáciles. Ella se quedó embarazada a los 18 y tenían que vivir en casa de los padres de él. “Porque no podíamos mantenernos por nosotros mismos”, explica. Con la venta ambulante “y algún otro trabajo temporal” comenzaron a tener ingresos.

Hernández asegura que evitaría que un hijo se case con menos de 16 años. “Ahora para poder ganarte la vida hay que tener estudios y trabajo fijo. Y con tan poca edad no es posible salir adelante”, comenta. “Aunque el número de matrimonios con estas edades no es significativo, es importante regularlo porque si aumentamos la edad, aumentamos la protección, sobre todo con las niñas”, afirman desde Plataforma de Infancia, un grupo de organizaciones que trabaja por este colectivo.

España se amolda así a la situación de la mayoría de los países europeos. Solo Ucrania, Estonia y Andorra tienen sus límites por debajo de los 16 años. Otros países, como Francia, Dinamarca y Grecia, los sitúan en 18. Fuentes de Save the Children apuntan que “no solo hay que prohibir, sino crear oportunidades de formación para el futuro”.

María del Mar Lozano volvería al pasado para modificarlo: “No me casaría tan joven otra vez ni loca. Con las facilidades que tienen las niñas ahora, yo sería política. Luego me casaría”.

ELPAIS

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