Un tema que ha generado mucho debate y que es de reciente interés, es la maternidad subrogada, que se conoce más como vientre de alquiler. Esta es la práctica por medio de la cual una mujer se embaraza, estableciendo previamente que su bebé será adoptado ya sea por una pareja u otra persona, mediante una compensación económica en la gran mayoría de los casos.

Esta práctica ha generado mucha controversia, ya que se le considera como una mercantilización del embarazo, así como las implicaciones éticas que conlleva, las cuales podrían estudiarse de acuerdo a las variantes que pueden darse en la práctica del alquiler de vientre, entre las cuales se encuentra el vínculo que establece la madre con el hijo durante la gestación, lo que podría generar un problema después del parto.

¿En qué consiste esta práctica y cuáles podrían ser sus variantes? La maternidad subrogada es la transferencia de uno o más embriones humanos al útero de una mujer, a fin de que se gesten en otro vientre. Tanto el espermatozoide como el óvulo pueden pertenecer a la pareja que adoptará al hijo, o bien, ya sea que el óvulo o el espermatozoide pertenezcan a uno de ellos, o bien que se utilice el óvulo de la subrogante, por lo que en este caso, pasaría a ser la madre legítima del niño. Así que podría darse tres tipos de maternidad: una madre social, una madre biológica o una madre gestante.

En las variedades expuestas anteriormente el término de “vientre de alquiler” sugiere que la persona que llevará al bebé en su vientre, recibirá una remuneración económica, pero no en todos los casos ocurre, ya que puede tratarse de una subrogación altruista ya sea de algún familiar o amigo.

Esta práctica ha avanzado más que nuestro sistema jurídico en lo que respecta a su regulación tanto de la práctica, como de las personas que recurren a este método y las disposiciones legales en lo que se refiere al tema de la familia, que a pesar de ser de orden público es de interés social.

En la Ciudad de México todavía no existe una disposición legal sobre el tema, aunque éste por la falta de una reglamentación en el Código Civil se autoriza implícitamente, lo cual deja una gran laguna legal sobre una práctica que se está convirtiendo más común en nuestros días, probablemente entre muchos de los casos se deba a los trámites que implican la adopción en nuestro país, o bien, personas del mismo sexo que desean ser padres, o la infertilidad del hombre o la mujer que son pareja.

En países como Australia, Suecia, Francia y Alemania, la maternidad subrogada es permitida, siempre y cuando no se trate de una práctica comercial; por el contrario, en Sudáfrica, Ucrania, Rusia y Kazajistán puede realizarse ya sea que se trate de una práctica comercial o altruista. En Canadá es necesario que un juez valide la subrogación del vientre, la cual solamente es válida cuando no existe otra opción de procreación para las parejas. En Estados Unidos la legislación sobre este tema es diversa, dependiendo de los estados, un ejemplo es que en Florida para llevar a cabo este tipo de gestación, se requiere de la mayoría de edad.

En los estados de Tabasco y Sinaloa, solamente existe la regulación de requisitos que debe reunir la madre gestante, pero en lo que respecta al Código Familiar carecen de una legislación sobre los contratantes, así como el acto jurídico que debe celebrarse dependiendo de las modalidades de este tipo de maternidad, aunque en Tabasco ya existe la figura del contrato para acceder al vientre de alquiler en sus diferentes modalidades.

En algunos estados de nuestro país está permitida la subrogancia, pero no está regulada jurídicamente para efectuarla, y es que la regulación va a ser una tarea difícil si tomamos en cuenta que el artículo 6 del Código Civil, que nos rige actualmente, establece que la voluntad de las partes no puede ser eximida de la observancia de la ley, ni puede ser alterada o modificada, ya que solamente puede renunciarse a estos derechos privados siempre y cuando no afecten directamente al interés público, ni afecte los derechos a terceros.

Existen muchas dudas legales al respecto, pero no se ha logrado un consenso para establecer una legislación común en la materia en las entidades federativas, ya que debido a su soberanía, cada una tiene derecho a decidir sobre el tema. Tampoco hay un tratado internacional respecto a esta práctica.

Aceptable o no, existe esta modalidad de maternidad, que todavía no cuenta con un marco jurídico que pueda establecer las condiciones para ejercerla.

Fuente: PORESTO

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