La neutralidad que impregna el espíritu de internet llegará a su fin este lunes con la aplicación de una ley que repercutirá en las empresas e internautas del resto del mundo

La neutralidad que impregna el espíritu de internet llegará a su fin este lunes en Estados Unidos, con la aplicación de una ley que repercutirá en las empresas e internautas del resto del mundo, que desde esa fecha podrán ver ralentizadas o bloqueadas sus conexiones y elevadas las tarifas de los servicios.

Hasta el momento, en Estados Unidos, como en el resto de países no totalitarios, las operadoras no pueden ofrecer diferentes calidades o velocidades de conexión a internet dependiendo del servicio en función de criterios propios, en el marco de esa esencia de «neutralidad» u homogeneidad que ha caracterizado a la red desde sus orígenes, recuerda Rubén Cuevas, profesor del Departamento de Ingeniería Telemática de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).

Sin embargo, a partir del lunes las operadoras en Estados Unidos tendrán respaldo legal para ralentizar o incluso bloquear cualquier página en internet a su antojo, por ejemplo, en función de lo que pague la empresa o el usuario que contrate sus servicios para conectarse a internet o de acuerdo a cualquier otro criterio. «Es algo así como si a partir de ahora el pasajero de un autobús o del Metro tuviera que pagar más que otro para viajar más rápido a un mismo lugar, en función de ciertos requisitos», indica a modo ilustrativo el experto.

La neutralidad de internet tal como se ha conocido hasta ahora supone «aplicar a todos los datos que circulan por la red el mismo tratamiento, sin prioridad ni jerarquía de unos sobre otros», de modo que internet sea igual para todo el mundo, explica por su parte el presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo. Este criterio sobre el que se ha construido internet «equivale al principio de igualdad y no discriminación de los usuarios de la red», y su defensa es «esencial para evitar que en el futuro internet acabe bajo el control de unos pocos», añade.

Según Rubén Cuevas, la ruptura legal de la neutralidad de internet desde este lunes en Estados Unidos afectará al resto del mundo en el sentido de que los operadores de fuera de ese país tendrán que conectar con los de EE.UU. para permitir al usuario el acceso a sitios web albergados en servidores estadounidenses. No obstante, el impacto de la medida se prevé menor fuera de Estados Unidos, dado que las grandes plataformas tipo Netflix, Google, Facebook o Amazon, con presencia en todo el mundo, replican habitualmente sus páginas web para distribuirlas en servidores de países más cercanos geográficamente al usuario y agilizar así la descarga de contenidos.

En la mayoría de ocasiones, «si uno va a ver una página de un medio de comunicación estadounidense, por ejemplo, “The New York Times”, normalmente no acude a un servidor en EE.UU., sino a una copia de esa página en otro lugar más próximo. Así, en España, lo habitual es que el servidor del periódico estuviera en este país o en algún otro europeo», precisa el profesor de la UC3M.

Una situación distinta es la de las pequeñas empresas o aplicaciones cuyos sitios estén ubicados solo en servidores de EE.UU., que obligarán a los operadores de fuera de ese país a conectar con ellos, lo que afectará a sus usuarios en cualquier parte del mundo. Rubén Cuevas reconoce que hay factores técnicos, como las propias infraestructuras de telecomunicaciones que pueden ralentizar desde el punto de vista técnico las conexiones en internet.

Sin embargo, hasta ahora no estaba amparado legalmente, como ocurrirá en Estados Unidos, que las propias operadoras puedan poner freno o agilizar directamente las conexiones, «algo que, sin duda, les dará poder frente a grandes plataformas tipo Google y Facebook», añade. Por supuesto que existen diferencias de velocidad en las conexiones dependiendo del distinto desarrollo de infraestructuras de red de zonas rurales y urbanas, así como en función de las distintas tecnologías de comunicación en red del usuario y la disparidad de uso de internet por franjas horarias que ralentizan las conexiones en las horas punta.

No obstante, hasta ahora las operadoras que sí suelen ofrecer distintos paquetes y ofertas al usuario con más o menos cantidad de datos susceptibles de ser utilizados no podían por su cuenta agilizar o ralentizar las conexiones de acuerdo a criterios propios. Al menos a medio plazo, no parece que la decisión de EE.UU. de romper la neutralidad de internet vaya a inspirar la senda legal de las autoridades en Europa, en donde el espíritu de homogeneidad parece muy asentado, en línea con la defensa de derechos tan protegidos como el de la privacidad de los datos personales en internet, opina el experto.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Internautas advierte de que se ha abierto «el melón de la discordia». Recuerda que en EE.UU. el Senado ha votado en contra de la decisión del regulador y en Europa la medida ha hecho que los internautas «nos aferremos» a las instituciones de este continente que «aún defienden» ese principio que impide que el usuario vea restringida su navegación y acceso a ciertos sitios web a criterio del interés comercial de su operador.

Fuente: abc

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