ONMPRI1Me recuerda al cuento de caperucita donde el  del lobo se disfraza de oveja, es triste pero es real,  es el juego sucio de los y las políticas, llegan a las comunidades y se visten como los habitantes de ahí, ríen, degustan suculentos alimentos que esa gente de noble corazón les ofrecen.

Pero es simulación, faramalla, hipocresía vil, nunca serán iguales estas mujeres tienen lujos, viven en la opulencia, y solo llegan a “enamorarlas para obtener su voto” eso es todo.

Algunas son mucho peor que otras eso sí, imagínense una veracruzana vestida de mestiza, ella ¿qué ha hecho por el pueblo maya? ¿A ayudado a alguna mujer de estos lares a conseguir un empleo un crédito para que ponga un negocio? No seguramente no. Ella vive para apoyar, defender, a su familia, es la mujer más protectora que tiene el PRI entre sus militantes.

Ella que despedaza con la lengua a las mujeres que se perfilan más que ella para ocupar un mejor escaño político hoy no se da cuenta que ya es conocida como es en realidad. Esa es la razón por lo que no puede el organismo que representa garantizar votos para sus candidatos. Ella se ha encargado de desanimar a las mujeres que incursionan en la política y si saldrán a votar lo harán por la simpatía hacia el candidato o candidata no porque la líder estatal del OMPRI las haya convencido.

Redaccion/Blanca Buenfil

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