Salud3La esquizofrenia es un desorden neurológico caracterizado por trastornos en la percepción de la realidad y un profundo deterioro cognitivo. Hasta ahora, este trastorno se trata con medicamentos y la estimulación cerebral profunda. No obstante, sigue despertando grandes dudas entre especialistas, dado que no existe una causa o causas conocidas o fáciles de reconocer, ya que los síntomas varían de una persona a otra y su tratamiento también es confuso. Sin embargo, ahora una investigación de un grupo de científicos españoles indica que la ausencia de un gen provoca un aumento desproporcionado de la actividad y sincronización de las neuronas excitadoras que desencadenan la esquizofrenia, lo que a la larga puede desencadenar en un mejor tratamiento de esta enfermedad. Los investigadores descubrieron el papel de uno de los genes implicados en la esquizofrenia, el cual es conocido como el gen Erbb4 y su misión en el cerebro se explica en un artículo publicado por la revista Neuron, dio a conocer el Consejo español Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Los resultados de la investigación indican que el Erbb4 codifica un receptor de la familia de las proteínas de tirosina quinasas y se expresa de forma muy específica en una población concreta de neuronas inhibitorias. De acuerdo con la investigadora del CSIC Beatriz Rico, codirectora del trabajo, “el correcto funcionamiento de estos procesos depende, en última instancia, de las conexiones neuronales, conocidas como sinapsis”. Por su parte, las conexiones sinápticas pueden ser de dos tipos: inhibidoras y excitadoras. En este caso, el gen asociado a la dolencia se relaciona con neuronas de sinapsis inhibitoria y resulta “fundamental para que dichas neuronas reciban y realicen su número normal de conexiones”. Los experimentos, llevados a cabo en ratones en los que se silenció el gen Erbb4, demostraron que su ausencia provoca un aumento notable de la actividad y sincronización de las neuronas excitadoras. Por su parte, el investigador del CSIC Óscar Marín explicó que “dicha alteración reproduce de forma muy precisa algunos de los cambios en la actividad cerebral que ocurren en pacientes de esquizofrenia”. Foto: Universidad de Texas Health Science Asimismo, estos cambios fueron también relacionados con los déficit cognitivos que caracterizan a la enfermedad. De acuerdo con Marín, es necesario entender mejor las causas de la esquizofrenia para poder diseñar aproximaciones terapéuticas racionales, ya que sólo se podrá disponer de fármacos eficientes si se conoce realmente qué es exactamente lo que funciona mal dentro del cerebro de un paciente con este trastorno tan complejo. Recientemente, es el trasplante de células lo que se apunta como una posibillidad para tratar este trastorno mental, según un equipo de la Universidad de Texas Health Science en San Antonio. Los científicos exponen que existe un grupo de células llamadas interneuronas, las cuales se encargan de inihibir la actividad en determinadas zonas del cerebro. Sin embargo, dicha función de control se ve afectada en las personas con esquizofrenia. Por tal motivo, las neuronas del sistema dopaminérgico de estas personas actúan sin control alguno. Según Daniel Lodge, el autor principal del estudio, la idea es que como estas células no funcionan correctamente, ellos se proponen reemplazarlas, publicó Molecular Psychiatry. Para llevar a cabo el estudio, se realizó una biopsia en ratas para obtener dichas células, las cuales cultivaron y trasplanataron en el hipocamo, una zona del cerebro que regula el sistema dopaminérgico y desempeña un papel fundamental en los procesos de aprnedizaje, memoria y en la toma de decisiones. De esta manera, los investigadores observaron que en los animales a los que se les trasplantaron las células se restauró la función del hipocampo y del sistema dopaminérgico. “Hemos trasplantado un montón de células y no todas sobrevivieron, pero sí un número significativo como para hacer restaurar la función del hipocampo y del sistema de dopamina”, dijo Lodge. Sin embargo, a diferencia de enfoques tradicionales para tratar la esquizofrenia, el trasplante de las interneuronas potencialmente podría ser una solución permanente. “Si es aplicable en humanos queremos reprogramar las células del propio paciente y para usarlas en el trasplante”, concluyó Lodge.

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