De acuerdo con prácticamente todas las encuestas publicadas, quienquiera que gane la presidencia de la República en 2018 no logrará mayoría absoluta en el Congreso y mucho menos una mayoría de dos terceras partes, requerida para procesar reformas constitucionales.

Es decir, serán obligadas las coaliciones y negociaciones.

Y lo más probable es que ningún partido político alcance por sí mismo a gobernar 17 entidades, el número requerido para poder aprobar cualquier reforma constitucional.

Quien logre el control del Ejecutivo va a tener que enfrentar un entorno legislativo sumamente complejo que le va a exigir alianzas como parte de su operación diaria, pues de lo contrario el gobierno no podría funcionar.

Sin embargo, no sería la única restricción que tendría que enfrentar el nuevo gobierno.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación está compuesta por 11 ministros. De ellos, el gobierno de Enrique Peña propuso sólo a tres. El de Felipe Calderón a cinco y el de Vicente Fox a otros tres.

Durante el próximo sexenio, si nada sale de la normalidad (como un retiro o fallecimiento), sólo podrán reemplazarse a tres. Tan pronto como en diciembre de 2018 a José Ramón Cossío y en febrero de 2019 a Margarita Luna Ramos. Luego, en diciembre de 2021, a Fernando Franco.

En cualquier caso, siempre habrá mayoría de los ministros designados por gobiernos anteriores. Y hay que recordar que su nombramiento requiere de una mayoría de dos terceras partes más uno en el Senado.

Otras instituciones de gran relieve para el Estado mexicano tienen calendarios escalonados que impiden que el próximo presidente pueda cambiar de manera radical la composición de ellas.

Veamos el caso del Banco de México.

La Junta de Gobierno tiene cinco integrantes. Alejandro Díaz de León, gobernador actual, seguirá hasta finales de 2021. Después, aun si no fuera ratificado, seguirá como integrante de la Junta hasta finales de 2024. Roberto del Cueto, el decano de la Junta, se va en 2021. El próximo reemplazo podría darse en abril del próximo año en la persona de Manuel Ramos Francia. Pero también hay posibilidad de que sea ratificado por ocho años más.

En febrero de 2013 fue ratificado Javier Guzmán y por lo mismo, su periodo corre hasta 2021. Podrían darse eventualmente dos reemplazos el próximo sexenio.

Además, se requiere la propuesta de un nuevo integrante en sustitución de Carstens, integrante que propondrá la actual administración.
Es decir, el próximo gobierno habrá un Banco Central con una Junta que tendrá una mayoría de integrantes nombrada en esta administración.

¿Qué pasa con el caso del INE?

Lorenzo Córdova habrá de continuar como presidente casi todo el próximo sexenio, hasta abril de 2023, igual que otros cuatro consejeros. Otros cuatro saldrán en 2020 y tres que fueron elegidos este año terminarán en 2026.

Los casos de instituciones como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la Comisión Federal de Competencia Económica o el INAI se encuentran en una condición parecida, sólo por citar algunos casos.

Me parece que se trata de una buena noticia para el país… salvo para quien quisiera llegar en diciembre de 2018 con la pretensión de reinventar el andamiaje institucional del Estado, sin vocación para hacer alianzas y a quien le repelan las negociaciones.

Fuente: El Financiero.

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