Un partido descabezado busca caras e ideas nuevas en las elecciones parciales que se celebrarán el mes que viene.

Tiene 42 años. Es de Texas y de ascendencia irlandesa, pero habla perfectamente español. Y es, en este momento, la gran esperanza de las bases demócratas para medirse con Donald Trump en 2020. La prueba de la confianza que el partido tiene en él es que en el tercer cuatrimestre Roberto «Beto» O’Rourke rompió todos los récords de recaudación en una candidatura para hacerse con un escaño en el Senado: 38 millones de dólares (32 millones de euros), procedentes, sobre todo, de pequeños donantes que de media han contribuido a su campaña con 47 dólares por persona.

Que alguien relativamente desconocido, bregado solo en política texana y experto en inmigración sea el posible salvador de un partido que ha ocupado la Casa Blanca durante 52 de los pasados 100 años demuestra hasta qué punto la debacle de Hillary Clinton en 2016 traumatizó a los demócratas, faltos de ideas y caras nuevas. A pesar de los escándalos que asedian a Donald Trump –la trama rusa, las dimisiones en su gabinete, las restricciones sobre la inmigración– el actual presidente tiene un sólido apoyo del 86% entre los republicanos, algo que hace muy posible su reelección.

Todo tipo de tribunas y perfiles comparan estos días a O’Rourke con Bobby Kennedy o Ronald Reagan, pero lo cierto es que su camino a la Casa Blanca, que pasa por ganar en las elecciones al Senado del mes que viene, no está asegurado. «Podría superar los escollos e imponerse sobre su contrincante, Ted Cruz, en un Estado republicano como Texas», asegura James Henson, director del Centro Político de la universidad de Texas. «Sin duda sería un candidato preferido en la campaña de 2020. Su victoria, sin embargo, no está asegurada».
La presidencia de Trump ha cambiado de forma radical el panorama político de EE.UU., y la prueba es la confirmación del juez Brett Kavanaugh para el Tribunal Supremo. Durante su vista oral ante el Senado no se habló de su trayectoria y dilatado historial de decisiones como juez, sino de una supuesta agresión sexual ocurrida en sus años de instituto, de la que el FBI no ha hallado pruebas. Parecía, sin embargo, que los demócratas quisieran que incluso la composición de la más alta instancia judicial del país fuera una enmienda a la totalidad de Trump y lo que representa.
El tenso interrogatorio a Kavanaugh por parte de una senadora demócrata ha catapultado a esta también a las quinielas para medirse con Trump en 2020. Se llama Kamala Harris y es la antítesis del actual presidente: una mujer de ascendencia negra e india, con una larga trayectoria como fiscal. «Se le acusa de agresión sexual», le dijo Harris al juez antes de votar en su contra. «Es un momento realmente triste para este país».
Harris ha participado esta semana en un mitin en Ohio, un Estado decisivo para ganar elecciones. Otros favoritos, como el senador Cory Booker, se han dejado ver en Iowa, el segundo que celebra primarias. Joe Biden sigue planteándose si finalmente se lanza a la carrera de la que le descabalgó Clinton en 2016. Y el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg se ha registrado, de nuevo, como demócrata, tras haber donado a candidatos del partido 20 millones de dólares para las legislativas del 6 de noviembre.
La precampaña de 2020, que se juega en esas mismas elecciones de dentro de un mes, será un referendo sobre Trump, y este así lo defiende. En la pasada semana el presidente ha recorrido 15.000 kilómetros para participar en mítines desde Florida hasta Minnesota, luciendo sus logros económicos y el pleno empleo. «La única razón por la que alguien votaría a los demócratas es porque se ha cansado de que ganemos en todos los ámbitos», dijo el jueves en Orlando.

Hornada de jóvenes

Quienes aspiran a medirse con él no ahondan, sin embargo, en ideas o propuestas políticas, sino en cómo ellos mismos pueden ser un anti-Trump. «Si atendemos a cómo han sido las primarias demócratas en 2018, se extraen varias lecciones. La primera: el ala izquierdista está ganando. Segunda, la gente de color está ganando. Y tercero, los jóvenes están ganando», dice Chris Cillizza, uno de los principales analistas políticos de la cadena televisiva CNN.

Según esas predicciones, alguien como Biden, un hombre blanco de 75 años y en política desde 1973 tiene poco que hacer contra una nueva hornada de jóvenes que espera que una amalgama de minorías y colectivos feministas les aúpen para poder medirse con Trump. Poco pesa en este momento que haya sido vicepresidente con Barack Obama, del mismo modo que poca importancia tiene la trayectoria como alcalde neoyorquino de Bloomberg, de 76 años.

El inesperado y sorprendente ascenso de Trump también ha atraído a Washington a figuras, como él, más grandes que la vida misma. Es el caso del mediático abogado Michael Avenatti, quien representa a la actriz porno Stormy Daniels en el caso del pago de 130.000 dólares por parte del presidente para ocultar una aventura.

«Desde luego, los demócratas no van a querer alguien tan peligroso y radical como Donald Trump, pero sí preferirán a alguien carismático que pueda defenderse en un escenario y que tenga éxito con el manejo de los medios. Ya hemos visto lo que Trump ha hecho con la política tradicional», dice a este diario Avenatti, quien a expresado su voluntad de presentarse a las primarias demócratas, algo en lo que le ha apoyado el mismísimo Steve Bannon, que muchos consideran artífice de la victoria de Trump.

Sin embargo, según han admitido varios colaboradores del presidente, la única posible candidata que en este momento le provoca temor es alguien que, como él, cimentó su fama en la televisión: Oprah Winfrey, que hasta 2011 presentó el magazine televisivo más exitoso del país. En un aplaudido discurso en la ceremonia de los Globos de Oro en enero, dijo: «Durante mucho tiempo, a las mujeres no se nos ha escuchado o creído cuando les hemos dicho la verdad a los hombres con poder. Su tiempo se les acaba».

Para muchos, demócratas y republicanos, esa fue la prueba de que Winfrey puede dar el paso y presentarse a las primarias. Según David Bosie, asesor de campaña de reelección de Trump, «Oprah es la única que me haría prestar atención de verdad en este momento al campo demócrata».

Fuente: ABC.

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