La ex primera dama de México confía en recolectar las firmas suficientes para convertirse en candidata independiente a la presidencia.

Margarita Zavala (Ciudad de México, 1967) renunció este viernes al Partido Acción Nacional después de 33 años de militancia. La ex primera dama, casada con el expresidente Felipe Calderón (2006-2012), era una de las políticas mejor posicionadas para encabezar la candidatura presidencial de la organización de derechas. Sin embargo, la distancia entre ella y el presidente del partido, Ricardo Anaya, quien también tiene aspiraciones presidenciales con el frente que ha impulsado junto al PRD y Movimiento Ciudadano, la orillaron a tomar la decisión.

Zavala ya piensa en el próximo paso rumbo a las elecciones de julio de 2018. En los próximos días iniciará los trámites para conseguir una candidatura sin partido. De momento, se ha ido sola del partido a pesar de que hay un grupo de legisladores disidentes que son fieles a su proyecto. “No deseo provocar una desbandada”, dice. Zavala podría aprovechar la estructura de esos aliados para reunir las 866.000 firmas necesarias para asegurar un espacio en la boleta electoral.

Pregunta. En junio dijo que no dejaría el PAN aunque muchos lo quisieran. ¿Qué ha pasado desde entonces para que ahora abandone el partido?

Respuesta. Durante dos años hablé de la importancia de la toma de decisiones, de apuntalar los liderazgos, de mostrar que las definiciones iban a ayudar a la unidad del partido. Y que ser juez y parte estaba distorsionando la vida del partido, porque el PAN estaba pasmado, no hacía bien las cosas, se estaban cooptando los órganos del país. En junio salí de nuevo pidiendo diálogo, discusiones, lo hice en público, en privado, en vídeo, por escrito… Lo que es evidente ahora es que ya no había condiciones democráticas.

P. ¿Por qué espera entonces tanto para tomar la decisión cuando todo hacía indicar que nada iba a cambiar?

R. Hay un sentido de responsabilidad, de hacer todo lo posible para no tomar una decisión que afecte a gente que quiero. Logramos estar arriba en las encuestas cuando competíamos. Éramos inevitables para el PAN, tanto que Ricardo [Anaya] volteó a mirar al Frente y quita al PAN la decisión de nombrar candidato a presidente y se la pasa al Frente

P. Pero usted apoyó la creación del Frente.

R. Sí, porque siempre he apoyado las alianzas. No me pareció mal la idea. No se planteó como un frente electoral.

P. ¿De verdad creía que no era un frente electoral?

R. No, pero pregunté los detalles y me dijeron que no los había. Yo nunca he rechazado el Frente. Yo lo que pedía era que el PAN decidiese su candidato y entrase después en una elección interna del Frente. A mí me parece que el candidato del PAN debe ser el candidato del Frente.

P. En marzo dijo que era vital la unidad del PAN. ¿Es consciente del daño que puede hacer a su partido la decisión que ha tomado?

R. ¿Quién es el encargado de preservar la unidad? El jefe ¿Quién tiene las actitudes que no permiten la democracia y la discusión interna? La misma persona. Dar una responsabilidad a un acto de otra persona no es lo correcto, pero sé muy bien que son acciones de doble efecto. Hice todo lo posible para evitarlo.

P. Podía haber optado por no fracturar su partido sacrificando su candidatura.

R. Tenía tres opciones: replegarme y dejar, como siempre, que pasen sobre los otros, especialmente si son mujeres; quedarme en un círculo vicioso de venganzas y aislamientos, que son las que desunen más o mirar para adelante, hacer una alternativa y voltear a los ciudadanos. Para mí fue importante lo que pasó en el sismo, ver que el país necesita más frescura y más participación ciudadana, que no va a encontrar en el partido que más conozco.

P. ¿Quieres decir que el terremoto le llevo a decidirse?

R. No es la razón, pero siempre tomas en cuenta lo que está pasando. Piensas que aquí hay una sociedad organizada, que actúa, que quiere participar.

P. Pero es una sociedad que reclama algo fuera del sistema. ¿Qué puede aportar de independiente alguien que representa tanto al sistema como usted?

R. Si yo fuera del sistema hubiera tenido abierto los canales de un establishment que no tuve, y que generalmente no tenemos las mujeres. El sistema a mi modo de ver está caduco. Para mí los partidos políticos son pilares de la democracia pero cuando no están cerca de los ciudadanos son un obstáculo.

P. El PRI y López Obrador han celebrado su renuncia. ¿Cómo interpreta esto?

R. También en el PAN hubo quienes creyeron que fue un triunfo. No es un triunfo para nadie. Algo tenían que decir. Siempre pensé que lo que beneficiaba a López Obrador era la indefinición del PAN y la falta de alternativas. Si alguien conoce y puede ganar a López Obrador, soy yo. No le tengo miedo, solo no lo subestimo.

P. ¿Quién es el rival a batir?

R. Para mí, es el pasado. Tenemos que dejar atrás el PRI de los Moreira, de Eugenio Hernández, de esa corrupción que nos indigna, de la manipulación electoral. La otra es el PRI de los 70, el de López Obrador. Son los adversarios a vencer, pero se traducen en uno solo.

P. Fuera del PAN puede crear una nueva identidad. ¿Romperá con el corsé ideológico en temas como la guerra contra el narcotráfico o el rechazo al aborto?

R. Me llevo los valores de Acción Nacional. Me permite decir lo que pienso, generar nuevas alternativas pero también claridad en las ideas. Cuando hablo de futuro no quiere decir que todo lo hecho esté mal. Me da mucha más libertad en los pensamientos. Quiero libertades económicas. No por fuerza tengo que romper con lo que siempre creí. Al contrario. Seguiré apelando a los fundamentos que dieron vida a Acción Nacional. Lo plantearé con mayor seguridad y menos demagogia y populismo.

P. Hablaba de romper con el pasado. ¿también con la guerra contra el narcotráfico de su esposo, Felipe Calderón?

R. No era exactamente una guerra y no era contra el narco. La seguridad de los ciudadanos es un objetivo del Estado. ¿Quedaron cosas pendientes? Claro que sí. Hay que hacer la secretaría de seguridad ciudadana; generar una carrera policial, sistemas de controles de confianza tanto en policías como en corporaciones y reconstruir el tejido social. Si hubiéramos seguido el fortalecimiento de las policías no tendríamos los niveles de violencia de ahora.

P. Todo eso suena idílico, pero por ir a algo más concreto: ¿Dejaría al Ejército en las calles?

R. En la medida en que tengas una policía fortalecida, cantidad y en adiestramiento, bien cuidada y con controles internos, el Ejército, paulatinamente, se irá a hacer lo que siempre ha hecho. En México no hay un policía más desde 2012.

P. Entonces, de momento lo dejaría en la calle, porque eso tomaría mucho tiempo.

R. Menos de lo que mucha gente se imagina, pero no es un asunto de seis meses o siete.

P. Uno de los problemas que generó la guerra contra el narcotráfico, por ejemplo, ha sido el de las desapariciones, que se cuentan por decenas de miles. ¿Qué haría para lidiar con ello?

R. No estoy de acuerdo en que haya sido una guerra contra el narco. En realidad es combate al crimen. Combatir al crimen organizado requiere de mucho valor y de una sociedad que lo exija. Hay que reforzar a las instituciones que atienden a las víctimas.

P. Si no logra los suficientes apoyos, ¿declinaría por otro independiente?

R. Este proceso requiere de diálogo con diversos actores. Siempre estaré dialogando. No es una competencia de firmas. Es un requisito que hay que cumplir y ya. Mis adversarios son el PRI y López Obrador, no los independientes.

P. Felipe Calderón pidió a Josefina Vázquez Mota ser fiscal si ganaba la presidencia de México en 2012. ¿Qué papel tendrá su esposo en su campaña?

R. Él está dedicado a temas globales. Seguirá con sus tareas. Lo importante es lo que haga yo, la única responsable de las decisiones soy yo, pero tener alguien en la familia que conoce tan bien el país es una fortaleza.

P. ¿Cree que le atacarán más por ser mujer?

R. Hace mucho que podíamos haber tenido a una mujer presidenta. Nos hubiera ido mucho mejor. Cada vez hay más mujeres tomando decisiones y buscando cargos de mayor importancia. Para mí no es obstáculo ser mujer.

P. López Obrador se refirió a usted como la esposa de Calderón, sin citarla por su nombre.

R. Eso es por misógino.

Fuente. El Pais.

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