María Moldes dignifica la fotografía «de robados» y realizada con el móvil con su trabajo, el cual busca lo extraordinario entre lo ordinario de nuestra existencia. Por todo ello, su frescura y su inmediatez, su labor ya «da que hablar»

Nombre completo: María Moldes. Lugar y fecha de nacimiento:Pontevedra, 10 de agosto de 1974. Residencia actual: Madrid. Formación: Licenciada en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela. Ocupación actual:Artista visual.

Qué le interesa. Mi trabajo parte de una inconformidad con la época que me ha tocado vivir. Pienso que estamos en un momento muy decadente en muchos aspectos: el consumismo, el absurdo de la conducta humana y su poder destructor, la contaminación, el alineamiento al que estamos sometidos… Todo esto se me hace insoportable a nivel vital, lo que me hace utilizar mi fotografía como huida. Trabajando sobre la realidad, me construyo un universo propio cargándolo de dosis de imaginación, de ironía, para poder sobrellevar la realidad.

De dónde viene. He expuesto en galerías y festivales en Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, y en muchos otros en España en Madrid, Valencia, Granada, Asturias, Galicia o Murcia.

Como anécdota, una de mis fotos fue seleccionada por Apple para su World Gallery el año pasado, que fue expuesta en 25 países de Europa, América y Asia, cubriendo fachadas de edificios y vallas publicitarias. Tuvo su gracia.

Supo que se dedicaría al arte… Lo mío ha ido surgiendo de forma muy natural. Seguí mi necesidad de expresarme con la imagen y esto me ha ido llevando a donde estoy ahora. Hace unos días he tenido mi primera exposición individual en una institución (ha sido en el Museo Juan Barjola de Gijón; me dieron la Beca Alnorte de Arte Contemporáneo para producir). En esos momentos es cuando me hago consciente de dónde estoy y a dónde dirijo mi carrera.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Más que para sobrevivir, he tenido que hacer cosas raras para hacer mi trabajo artístico en general. Me gusta pasar desapercibida mientras trabajo, lo que me obliga a meterme a fondo en el ambiente que quiero fotografiar. Por ejemplo, en mi última serie «Bloop» he pasado mucho tiempo cubierta de barro de arriba abajo para mezclarme entre la gente. Ha sido muy divertido, para mí esos son los mejores momentos de todo el trabajo: cuando estoy in situ haciendo las fotos.

Su yo «virtual». Para mi trabajo, las redes sociales han sido decisivas. Me han permitido movelo de forma autónoma desde el principio. Gracias a ellas he mostrado mi fotografía fuera de España, me han publicado en prensa internacional, he expuesto, he participado en libros y he conocido a gente interesantísima que de ninguna otra manera habría conocido.

Mi plataforma ha sido sobre todo Instagram pero también utilizo Twitter, Facebook, Vimeo… Estoy en prácticamente todas las redes sociales y estoy abierta a seguir probando todas las que vayan apareciendo. Me siento muy cómoda en ellas y, aunque también me muevo por los canales tradicionales para posicionar mi trabajo en el mundo del arte –convocatorias, becas, residencias artísticas…– siento que todo es mucho más lento por ellos.

Utilizo mi fotografía para expresarme, e Instagram, por ejemplo, me permite desarrollar mi discurso, dirigirlo a mis seguidores de forma directa y sin tener que depender de los tiempos y las limitaciones de una exposición tradicional.

En mi vida personal también consumo muchos productos digitales: para leer la prensa, oír música, ver cine… Se puede decir que no soy nada romántica en eso. No necesito tener un disco en la mano para disfrutar de la música.

Dónde está cuando no hace foto. Pues he participado como ponente en congresos, he dado charlas sobre mi trabajo y participado como jurado de concursos de fotografía.

Le gustará si conoce a… Aunque tengo muchos referentes fotográficos, los que más peso han tenido en mi forma de abordar la fotografía han venido del cine: Alfred Hitchcock o Pedro Almodóvar son una fuente inagotable de inspiración para mí, así como el cine americano de serie B y el de ciencia ficción de los cincuenta. Cuando estoy trabajando, mi cabeza está llena de todo el imaginario que ha creado este cine, por eso creo que mi labor tiene un cierto carácter narrativo.

En cuanto a la fotografía que se está haciendo en España ahora mismo, lo más interesante para mí son los trabajos de Ricardo Cases y Julián Barón. Fuera de aquí, me interesan muchos autores; por ejemplo, Wolfgang Tillmans o Alex Prager me gustan mucho.

Qué se trae ahora entre manos. Normalmente suelo trabajar con varios proyectos a la vez. En este momento, aunque estoy más centrada en mi última serie «Bloop», estoy empezando a darle forma a dos ideas para dos nuevos proyectos y continuando con «Escenas de la vida radioactiva», que probablemente será una serie en la que seguiré trabajando más años.

Proyecto favorito hasta el momento. Soy muy exigente conmigo misma, al igual que con mi obra. De forma individual me puede gustar una foto o vídeo más que otro, pero todavía siento que me falta trabajar mucho para poder sentirme orgullosa. Creo que esa sensación me llegará con los años.

¿Por qué tenemos que confiar en ella? No me sentiría cómoda pidiendo que confíen en mí. Prefiero confiar yo en el criterio de los demás para saber y ver lo que hago, lo que quiero expresar en mis fotos. Me conformo con que un grupo de gente conecte con mi forma de ver el mundo.

¿Dónde se ve de aquí a un año? He aprendido –en esto y en la vida en general– que plantearse unas metas no siempre es buena idea. Puede llegar a ser frustrante. La vida, para lo bueno y para lo malo, no ha dejado de sorprenderme nunca. Prefiero dejarme llevar, hacer planes a corto plazo. Lo único que está en mi mano es seguir trabajando e ir viendo sobre la marcha hacia dónde puedo dirigirme.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A Sandra Paula Fernández. Me encanta su forma de abordar los que creo que son los grandes temas de esta época: la ecología, el feminismo y la causa animal. Su trabajo los trata conjugando a la perfección imaginación, sensibilidad e ironía.

Fuente: ABC.

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